domingo, 5 de julio de 2026

A plena luz del día y con buena letra de taquígrafo

 

A plena luz del día y con buena letra de taquígrafo, la Autoridad, que goza del monopolio de la violencia, aprueba la construcción de infraestructuras e inmuebles en terrenos inundables de toda la vida. La Empresa Privada, gloria de la sociedad civil, pone los medios para que se construya la movida y Nos, el pueblo llano, hombros sobre los que recae la soberanía nacional, ponemos manos a la obra.

Pero, en qué piensa la Autoridad que tiene el mono-mono de la vio-vio, sino en perpetuarse en el poder. En qué piensa la Empresa Privada sino en el lucro más lucrativo. En qué pensamos Nos, el pueblo constitucionalmente domesticado, sino en hacer lo que nos han mandado.

Luego llega la tormenta, reclamando lo que siempre ha sido suyo, y descarga el diluvio de quién lo iba a pensar, y nos muestra lo que somos en realidad. Entonces pasamos unos días rasgándonos las vestiduras, hasta que al tercero, damos las gracias a la inundación por darnos la oportunidad de volver a empezar a construir algo nuevo para que todo siga igual.

                                                                         ...


Quizás si no hubiese Autoridad nadie tendría que utilizar la violencia para salirse con la suya.

Quizás si no hubiese empresa privada estaría más claro que el lucro más lucrativo es no hacer locuras.

Quizás si la soberanía nacional fuera soberanía que emana de la autogestión, nos tendríamos voz y voto en cada obra y no solo mano.

Quizás si tuviéramos espacio para empezar de nuevo, en un lugar tranquilo, cerca de la Edad del Hielo.


martes, 30 de junio de 2026

El lobo, la oscuridad, la parte y el todo

 

Cuando escuchamos el aullido de un lobo, es difícil apreciar cualquier tipo de belleza en él. El miedo nos paraliza, a pesar de ser nosotros criaturas dotadas de un cabronismo tan afilado como los colmillos del dicho anima, y por ello no entendemos que solo es una señal que nos está avisando de que el lobo quiere su parte para pasar el día.

Sin embargo, cuando vemos un atardecer, es fácil sentirlo como un espectáculo sensorial. Entonces sí apreciamos colores y formas maravillosas, como si fuera un regalo que nos hace la vida.

Pero el atardecer es solo la señal que nos avisa de que llega el momento en el que la vista no sirve de nada, el momento en el que somos verdaderamente vulnerables. Eso sí que da miedo de verdad y para ocultarlo preferimos verlo como un show, en el que somos espectadores privilegiados.

Algún día habrá que aprender a apreciar que tanto el aullido del lobo como los colores del atardecer son señales que indican que todas las criaturas tienen su oportunidad de coger su parte, y poder así contribuir al todo. Y dejar de tener miedo y de ver la naturaleza como si fuera un espectáculo.

domingo, 24 de mayo de 2026

El naranjo que resucitó de entre los muertos

La verdad es que le robé un naranjo a la vecina, pero si supieras las extrañas circunstancias que rodearon la movida estoy seguro de que me darías la razón.

El caso es que la criatura, bajo la tutela de mi graciosa mano, se levantó de entre los muertos, hasta convertirse en un ser mitológico capaz de convertir la luz infinita del universo en un chute infinito de vitamina C directamente en vena.

Sin embargo, una mañana, cuando iba a darle los buenísimos días, un batallón de trescientas mil hormigas por segundo estaban arrasando a mi colega. ¡Ostia puta! ¿Qué podía hacer?

Lo intenté todo, desde hacer un pacto con el diablo hasta viajar a las nieves del Kilimanllaro para traerme un mini oso hormiguero. Incluso pensé en prenderle fuego al naranjo con las hormigas dentro.

Menos mal que, cuando peor lo estaba pasando, apareció Tronchi, el espantapájaros que vive en el rincón donde tengo los higos para que se sequen sin contratiempo,. y me susurró la solución.

-Tío, ¿has oído hablar de la extraordinaria lagartija común?

-Claro, tío.

-Pues haz una casita para ellas cerca del pie del árbol y deja que la nature siga su curso. Tú continúa con las friegas de ortiga a palo seco que tan bien te sientan, y verás como en una semana la cosa mejora.

-Vale, tío, lo que tú digas. A la orden.

Efectivamente. puse una generosa fila de tejas alrededor del pie del naranjo y unos días después, una pareja de lagartijas se había instalado en el chambao, Tal como había dicho el gran Tronchi, en tan solo una semana no quedaba ni una hormiga. ¡Qué naranjas! ¡Qué esplendor! ¡Qué borrachera me cogí con Tronchi para celebrarlo!

-¡Coño, Tronchi, ya está bien, que los pájaros se están poniendo finos de higos!

-Tronco, mira como ronco, me respondió.

Me tuve que quedar allí dando el pego hasta que se le pasó la resaca. Afortunadamente, en unos días todo volvió a su cauce. Hasta la vecina empezó a comprarme naranjas con naturalidad.

-Se parece mucho a uno que yo tenía. Diría que estaba en este mismo sitio.

-¿No era un peral?

-¡Sí claro, un banano! ¡No te jode, el nota! Anda, dame otro kilo, está buenísimas.

-Uno largo, por ser tú.

domingo, 17 de mayo de 2026

Cuando acabó la edad del hielo

 

Cuando acabó la edad del hielo,

las condiciones mejoraron tanto

que pudo desarrollarse la agricultura,

los excedentes y la civilización,

esa extraña sensación de estar

por encima del otro,

por encima de todo.


Luego, con el paso del tiempo,

todo se vino a bajo,

y el miedo a la muerte se hizo más fuerte

que la alegría del día a día.

jueves, 14 de mayo de 2026

Entre dudas y certezas, entre los que se aprovechan y los que sguen en la brecha

 ¿Para qué necesitamos a Dios, si es un ser tan luminoso que cuando te mira parece que te apunta con un foco de trescientos mil divinovoltius por nanosegundo?

¿Para que necesitamos al Diablo, si es un ser tan oscuro que con toda la pasta que gana con sus chanchullos no se gasta un pavo en microvelas de cumpleaños infantiles?

No lo sé, la verdad. Solo sé que necesito los pies para pisar el vino que vendo por lo bajini, y que cuando suena la sirena, los necesito para salir pitando.

...

¿Para qué necesitamos a Dios, si...?

¿Para qué necesitamos al Diablo, si...?

No lo sé, la verdad, pero desde que se extinguieron los tigres de dientes de sable, parece que es más importante construir catedrales o invocar al chivo en un pentágono que abrazar al vecino para celebrar que un día más seguimos vivos.

lunes, 16 de febrero de 2026

El origen, el final y la diversidad

 

Quizás, porque tenemos un origen común

y un final del mismo paño,

la vida, para variar, deba ser diversa.


Quizás eso explique que unos

vivan instintivamente a saco

y otros, para variar, 

vivan conscientemente a tope.

domingo, 15 de febrero de 2026

Las gallinas, los huevos, la contención y los güevos

 

Unos piensan que es buena idea

encontrar la manera de que las gallinas 

pongan más huevos.

Otros piensan que para qué ostias

quieres atosigar a las criaturas,

cuando de lo que se trata 

es de no coger todos los huevos del nido.


Son dos maneras de afrontar un mismo asunto,

una suena a contención

y otra suena a que hago 

lo que me sale de los güevos.




jueves, 12 de febrero de 2026

Dos inclemencias, dos

 

Llevamos mes y medio de lluvia, viento, nieve y de todo

y estoy deseando, si quieres que te diga la verdad, 

que se acaben de una puta vez las inclemencias del tiempo

para poder centrarme en las inclemencias de la sociedad,

porque con las dos juntas no se puede.

domingo, 8 de febrero de 2026

El alma y el fifty-fifty

 

O los humanos, gatos, perros y demás tienen alma, o ni los humanos, ni los  perros, ni los gatos y demás la tienen.

Sería estupendo que Dios se tirara el rollo y nos diese la respuesta de su propia boca, para aclarar de una vez el asunto.

De momento, los unos, los otros y los demás podíamos ir centrándonos en cómo ostias vamos a repartir la tajada de manera que salgamos al fifty, fifty, a maquila o a lo comido por lo servido.

jueves, 5 de febrero de 2026

El caso es que hay un montón de escombros

 

El caso es que hay un montón de escobros

tirado en una ladera del monte público.

El Ayuntamiento dice que no lo puede retirar

porque tiene muchos problemas que atender

y pocos recursos.

La empresa privada no lo retira

porque dice que nadie la ha contratado

para ello.

Yo no lo retiro, porque me tendría que gastar

el tiempo que necesito para ganar el dinero

con el que ganar algo de tiempo.

El caso es que hay montones de escombros

por ahí tirados, y debe ser

porque dentro de nosotros ya no caben más.


martes, 3 de febrero de 2026

Ya no recuerd...

 Ya no recuerdo si es mejor pulirse la selva del Amazonas y contribuir con ello al crecimiento económico mundial, o pulirse el comercio mundial y contribuir con ello al crecimiento del pulmón del planeta.

Ya no recuerdo si es mejor comprarse un kit se supervivencia por si estalla la guerra hipermundial, o dar los buenos días por la mañana a la mañana y a la buena convivencia.

Ya no recuerd...

sábado, 31 de enero de 2026

La gente y las regaderas, las regaderas y la gente

Lo cierto es que la gente dice que se lo pasó muy bien en las fiestas del pueblo. Aunque también es cierto que las regaderas que bajan a los huertos, atestadas como iban con todo tipo de mercancías de usar y tirar, dicen que la gente se lo pasó muy bien ensuciando el pueblo en las fiestas.

Quizás, las regaderas podrían ser las patronas del pueblo y las fiestas podrían festejarse limpiándolas. De esta manera, al acabar las fiestas, las regaderas estarían limpias y el que quisiera seguir con la fiestuki se podría quedar allí de retén, sirviendo a los demás por todo lo alto. Y aquí paz, azada y compota de zanahoria.

...

En el planeta Satúrpiter, dicen que no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia. Pero, bueno, aquí con limpiar lo que ensuciamos ya nos podemos dar con un canto en los postizos.

domingo, 4 de enero de 2026

Andaba Cícifo cavilando por las calles

 Andaba Cícifo por las calles como cavilando que no solo los dioses debían tener el fuego sagrado del conocimiento, pero que si se lo robaba para entregárselo a los paisanos, sembraría entre ellos la semilla de la discordia.

Andaba Cícifo cavilando por las calles hasta que empezó a nevar y, aunque dejó de cavilar del tirón, no logró recordar dónde había dejado el hacha.

Y si lo pudo contar no fue porque los dioses compartieran con él el calorcito sagrado ni porque tuviera madera de héroe. Fue gracias a la leña que le dejó un paisano con las manos muy duras y la sonrisa muy tierna.