domingo, 29 de septiembre de 2013

Biopesas

Tengo un despacho a tope de multimedia y Wi-Fi donde me busco la vida. Últimamente, andaba un poco atacado por microataques de hiperelectrobilidad quíntuple que me dejaban bastante minerodebilitado.
Estaba buscando un remedio cuando encontré las biopesas, y mi vida cambió por completo, hasta el punto de poder asegurar que soy totalmente otro. He tirado a tomar por culo todos los cacharros de plasma de los que me rodeaba y he montado un gimnasio que te cagas con ajos, calabacines y calabazas de cacahuete, y bebo abundante zumo de fruta de temporada con cuatro dedos de pulpa de hoja de aloe. 
Ahora estoy fibroso y tan fuerte que llevo de guantes botas de siete leguas.


Practicando el noble arte de las biopesas
 

jueves, 26 de septiembre de 2013

Soluciones del neolítico

Nuestra sociedad ha abdicado de solucionar a través del compromiso social los problemas que hemos creado . Hoy creemos que la solución a los problemas es inventar la máquina adecuada, sin darnos cuenta de que las máquinas nos hacen vagos, que son parte del problema. Un ejemplo de esto lo encontré en un pueblo al que fuimos a vender nuestros productos. Había unos chicos haciendo útiles del neolítico: hachas, puntas de flechas, etc. Estuvimos hablando de la preponderancia que habían adquirido en nuestra sociedad la tecnología y el saber teórico, hasta el punto de que se habían encontrado, en los talleres que ellos hacían enseñando las técnicas neolíticas, chavales que llevaban zapatillas sujetas con velcro, sin cordones, porque no sabían hacerse los nudos para atarse las zapatillas.

Decía alguien que un cínico es el que sabe el precio de todo, pero desconoce el valor de las cosas. Ésa es la pregunta: ¿conocemos el valor de las cosas?, ¿no nos estaremos volviendo tan inútiles que sólo sabemos el precio? Curiosamente en el neolítico no sabían el precio de nada, pues todo se lo hacían ellos mismos. Vivimos tiempos en los que los almacenes de todo a un euro han acabado con los artesanos y el plástico ha sustituido a las materiales naturales.
Hoy el pasado aparece olvidado tras toneladas de polvo tecnológico. No hay nada que buscar en él, ninguna solución puede salir de lo profundo de la historia. Sólo hay una puerta de salida y en ella un letrero iluminado con luces de neón dice: Progreso. Lástima que hayan borrado otro letrero que había más abajo y que decía: No pasar, altamente contaminante.
Suele decirse que quien no conoce la historia está condenado a repetirla. Hoy la historia se ocupa de lo sucedido durante las últimas 24 horas; historia es el último mensaje recibido un instante después de leerlo. Si el pasado se ha olvidado y el presente se desvanece, ¿qué nos queda?


Nuestros amigos de Arqueodidat

Yo, un poquito más serio de lo normal, con algunas piezas del
calcolítico cedidas por nuestros amigos de Arqueodidat