Estamos en plena temporada de calabazas y castañas, así que ayer decidimos prepararnos una buena comida con estos dos ingredientes tan otoñales y el resultado no nos decepcionó en absoluto. Este ossobuco con salsa de puerro, calabaza y castaña requiere una preparación algo larga, pero está mucho mejor si reposa una noche, así que es perfecto para dejar lista la comida del día siguiente. Las verduras que utilizamos son las que tenemos ahora mismo en el huerto, las castañas las recogimos por los alrededores del pueblo, y el ossobuco es de nuestros amigos de la Dehesa de la Serna, así que no nos ha podido salir una receta más local. Lo único que nos llegó de un poco más lejos fue el curry para darle un toque especial a la salsa :-D.
Ingredientes para 2 personas:
-un ossobuco
-un puerro grande
-un buen trozo de calabaza (si no quieres que quede demasiado dulzona la salsa, echa menos calabaza)
-unas 15 castañas
-agua
-sal, aceite y curry.
Preparación:
1. Pica la parte verde del puerro en tiras y saltéala con un poco de aceite en la cazuela que vayas a preparar el guiso. Añade el ossobuco y márcalo un poco por cada lado (esta pieza de carne tiene una especie de membrana alrededor, así que conviene hacerle tres o cuatro cortes en el borde para que no se encoja). Añade agua hasta cubrir el ossobuco y sal. Tapa la cazuela y deja cocer la carne aproximadamente una hora y quince minutos.
2. Cuando veas que le queda alrededor de media hora para estar listo (más o menos cuando la carne empieza a despegarse del hueso), incorpora la parte blanca del puerro cortada en tiras, la calabaza en cubos y las castañas peladas. Añade un poco más de sal y el curry
(yo eché más o menos una cucharadita, pero depende de lo que quieras que destaque esta especia en la salsa). Deja cocer otra media hora, o hasta que la carne esté completamente tierna (el tiempo final de cocción depende del tamaño del ossobuco).
3. Pasa la salsa por un pasapurés, o deja la verdura en trozos, como prefieras, y prepárate para disfrutar de un plato de los que te dejan una sonrisa en la boca. Nosotros lo acompañamos con un poco de arroz y la combinación nos gustó bastante.
¡Qué aproveche!
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domingo, 2 de noviembre de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
¡La fiesta de la fresa!
Ha llegado la temporada de las fresas a nuestra huerta, lo que significa una fiesta diaria a la hora del postre. Y es que una vez que has probado las fresas cultivadas con cariño y maduradas al sol no quieres otras. Así que os animo a todos a plantar unas cuantas matas de fresa incluso en una jardinera en la terraza, porque no necesitan casi ningún cuidado y son tremendamente agradecidas. Además, una vez que la planta se ha asentado donde está plantada, empieza a "multiplicarse". A mediados de la primavera, después de que hayan salido las primeras fresas, le crecen unos tallos largos llamados estolones que cuando alcanzan cierta longitud echan raíces y hojas y generan una nueva plantita de fresa. Solo hay que meter la parte con raíz en otra maceta y pasadas un par de semanas, cortar el tallo que la une a la planta madre. Y así de fácil va creciendo y creciendo el huerto de fresas, ¡hasta que ya no sabes qué hacer con ellas!
Y para animaros aún más, me gustaría compartir una forma de preparar las fresas que me ha enseñado mi madre. Las fresas cultivadas en huerta suelen ser dulces y no hace falta añadirles nada, pero cuando recoges medio kilo diario, te apetece variar un poco. Para esta recetilla solo hace falta medio kilo de fresas, dos cucharadas de azúcar y una cucharadita de vinagre. Hay que cortar las fresas en cuatro trozos, espolvorearlas con el azúcar, añadirles el vinagre y remover todo bien. Luego conviene dejarlas reposar unas horas, o mejor toda la noche, para que las fresas se maceren. El vinagre intensifica mucho el sabor de la fresa y queda un postre delicioso.
¡Que las fresas invadan todos los balcones!
Y para animaros aún más, me gustaría compartir una forma de preparar las fresas que me ha enseñado mi madre. Las fresas cultivadas en huerta suelen ser dulces y no hace falta añadirles nada, pero cuando recoges medio kilo diario, te apetece variar un poco. Para esta recetilla solo hace falta medio kilo de fresas, dos cucharadas de azúcar y una cucharadita de vinagre. Hay que cortar las fresas en cuatro trozos, espolvorearlas con el azúcar, añadirles el vinagre y remover todo bien. Luego conviene dejarlas reposar unas horas, o mejor toda la noche, para que las fresas se maceren. El vinagre intensifica mucho el sabor de la fresa y queda un postre delicioso.¡Que las fresas invadan todos los balcones!
jueves, 17 de abril de 2014
¡Al rico desayuno!
Cuando decidimos abrir este blog, nuestra intención era escribir sobre temas que nos interesan, cuestiones del día a día, cosas que nos gusta hacer. Y una de las cosas con las que disfrutamos mucho es la cocina, así que hemos pensado que sería buena idea inaugurar una sección de recetas para compartir nuestros hallazgos culinarios y esos guisitos que nos preparamos con verduritas del huerto. Y como dicen que el desayuno es la comida más importante del día, qué mejor que aprender a hacer una deliciosa granola para empezar con energía. Esta receta la encontramos en un blog para chuparse los dedos, Minimalist Baker, y la hemos adaptado un poco a los ingredientes que solemos tener en casa.
Ingredientes:
- 300 gr. de copos de avena
- 200 gr. de frutos secos
-1/2 cucharadita de sal
-1/2 cucharada de canela
-1 cucharada de semillas de lino molidas
-50 gr. de aceite de oliva
-125 gr. de miel
-1 plátano mediano maduro
(Nota: Se pueden utilizar los frutos secos que se prefieran. Yo he puesto nueces y almendras, pero en otoño añadiré avellanas y castañas. Los frutos secos es mejor comprarlos con cáscara y abrirlos antes de utilizarlos, pero si los compráis pelados, tienen que ser sin tostar porque la granola se mete al horno.)
Modo de hacerlo:
1. Mezclar en un cuenco la avena, la sal, la canela, las semillas de lino y los frutos secos.
2. Calentar a fuego lento el aceite y la miel hasta que esta se haya disuelto.
3. Retirar el aceite y la miel del fuego y añadirle el plátano bien triturado.
4. Incorporar esta mezcla a los ingredientes secos y remover todo muy bien.
5. Extenderlo sobre una bandeja de horno sin formar una capa muy gruesa y hornear a 180º durante 25 minutos aproximadamente.
6. Remover de vez en cuando la granola para que se dore de manera uniforme. Cuando empieza a coger color hay que vigilarla bien porque puede pasar de doradita a chamuscada en 2 segundos (lo digo por experiencia).
8. Sacar del horno y dejar enfriar en la bandeja.
Conviene guardar la granola en un bote de cristal con cierre hermético o un recipiente metálico. Está deliciosa con leche o yogur y una manzana cortada en trozos pequeños. En la receta original indica que se conserva bien unos quince días, pero yo siempre me la como antes, así que este dato no lo he comprobado.
¡Qué disfrutéis de un magnífico desayuno!
Ingredientes:
- 300 gr. de copos de avena
- 200 gr. de frutos secos
-1/2 cucharadita de sal
-1/2 cucharada de canela
-1 cucharada de semillas de lino molidas
-50 gr. de aceite de oliva
-125 gr. de miel
-1 plátano mediano maduro
(Nota: Se pueden utilizar los frutos secos que se prefieran. Yo he puesto nueces y almendras, pero en otoño añadiré avellanas y castañas. Los frutos secos es mejor comprarlos con cáscara y abrirlos antes de utilizarlos, pero si los compráis pelados, tienen que ser sin tostar porque la granola se mete al horno.)
Modo de hacerlo:
1. Mezclar en un cuenco la avena, la sal, la canela, las semillas de lino y los frutos secos.
2. Calentar a fuego lento el aceite y la miel hasta que esta se haya disuelto.
3. Retirar el aceite y la miel del fuego y añadirle el plátano bien triturado.
4. Incorporar esta mezcla a los ingredientes secos y remover todo muy bien.
5. Extenderlo sobre una bandeja de horno sin formar una capa muy gruesa y hornear a 180º durante 25 minutos aproximadamente.
6. Remover de vez en cuando la granola para que se dore de manera uniforme. Cuando empieza a coger color hay que vigilarla bien porque puede pasar de doradita a chamuscada en 2 segundos (lo digo por experiencia).
8. Sacar del horno y dejar enfriar en la bandeja.
Conviene guardar la granola en un bote de cristal con cierre hermético o un recipiente metálico. Está deliciosa con leche o yogur y una manzana cortada en trozos pequeños. En la receta original indica que se conserva bien unos quince días, pero yo siempre me la como antes, así que este dato no lo he comprobado.
¡Qué disfrutéis de un magnífico desayuno!
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