miércoles, 4 de septiembre de 2019

La frutería de los jóvenes de la unión

Los consumidores dicen
que en la frutería de la Unión de Jóvenes Fruteros 
hay poca variedad,
porque solo despachan fruta y verdura de temporada.

También dicen que no es cómoda
porque sirven el género 
directamente del plato de la balanza
al continente que traiga el cliente,
y si no trae ninguno, se siente.

La frutería de los Jóvenes de la Unión
se mueve al ritmo que marca la naturaleza,
y los consumidores demandan 
el ritmo que marca la sociedad,
de manera que no es extraño 
que en la puerta principal
no haya mucho movimiento.

(Menos mal que en la puerta de atrás 
hay momentos en los que el trapicheo no para,  
y gracias a ello se van equilibrando las cuentas.)

jueves, 8 de agosto de 2019

Trabajo silencioso garantizado

Debuté limpiando fincas a la hoz en un trío 
en el que acompañaba a Taulio a la guadaña 
y a Clasio al calabozo, 
trabajo silencioso garantizado.

Pero como siempre me han gustado más 
las herramientas que se manejan con las dos manos,
en cuanto pude me pasé al calabozo,
y tras practicar las diez mil horas de rigor
me convertí en maestro del instrumento.

Desde entonces se ha corrido la voz
de que manejo el calabozo
como Lin Chung manejaba la espada,
y la gente no para de llamarme para que limpie sus fincas.

Por lo visto soy un espectáculo moviendo la herramienta.
Alucinan viendo como las zarzas más grandes 
se vuelven mantillo con tan solo un par de mis mandobles.

Pero bueno, yo no le doy importancia.
Hago el trabajo, cojo el dinero 
y me voy de allí volando en mi calabozo de siete leguas,
que hace conmigo lo que quiere.



martes, 23 de julio de 2019

Esa euforia colectiva tiene muy mala pinta

Ha llegado a tal punto de euforia colectiva
el tema de poner una casa rural por esta zona
que hasta mi colega Bongo Brother,
que se había juramentado para construir
el mayor botamariafumeiro de la península Ibérica
en unos terrenos que a duras y clandestinas penas se compró,
está pensando en poner una.

Menos mal que en el último momento
le pude convencer de que no, 
de que, ya puestos, pusiera dos.

Hay que pillar cacho antes de que el tema
se vaya completamente de madre, 
para luego poder afirmar con propiedad: 
"Ya decía yo que esto iba a acabar así".

En cualquier caso, en este tema solo se salvan los jabalíes,
que siguen pernoctando en los lugares de costumbre.

domingo, 7 de julio de 2019

Fedrick, el relojero suizo más dicharachero de la milla de oro (2ª parte)

Cuando Fedrick vuelve a Suiza en avión
se siente totalmente satisfecho.
No es para menos: ha disparado sin matar a nadie,
no ha dejado por ahí tirado ningún envoltorio del gel energético
que tomaba cada día para aguantar el safari fotográfico
y, por supuesto, no se ha olvidado ningún billete
para que lo encuentre alguno de los trabajadores del hotel,
que por lo visto lo pasan fatal.

Aunque esa es otra historia,
a la que no se debe prestar atención
si uno quiere ser un turista plenamente consciente.

Pero no molestemos más a Fedrick.
Mañana, a las nueve en punto, estará como un clavo,
afeitado y bienoliente, regentando la relojería de moda
en esa milla de oro, que está pidiendo a gritos
un butrón de los buenos, del tipo
sin odio, sin armas, sin sangre.

miércoles, 26 de junio de 2019

La filantropía en los tiempos del cólera

Cuando estaba a punto de iniciarne
en los secretos de la agricultura ecológica
en una tierra que del cielo me llovió,
me llegó una oferta de una inmobiliaria
que me dejó sin palabras.

Desde entonces me dedico a la filantropía,
financiando proyectos de gente
que cree más en mi discurso
que en ellos mismos,
por lo que me resulta muy fácil
quedarme con la mejor parte del pastel.