viernes, 19 de abril de 2019

Esa cartita del INSEM

Recibí una carta del INSEM
en la que me ofrecían un trabajo de mierda,
y como ya estaba en ella, dije que no.

El futuro no parecía muy alentador
cuando bajé a la calle a tirar la carta
al precipicio azul del papel, pero, afortunadamente,
mi octogenario favorito del pueblo
ya estaba trajinando con el alambique,
y en cuanto me vio pasar por su puerta
me hizo la señal de que el chiringuito estaba abierto.

Solo me hicieron falta dos sorbos
para sentirme mejor,
para que nos sintiéramos mejor.

-Eres afortunado, tienes todo lo que yo quiero.
-¡¿Qué?! -respondí con voz estuperasposa.
-Tiempo -contestó él.
-¡Ah!... Y tú también tienes todo lo que yo quiero.
-¿¡Qué!? -respondió con voz rasposafacta.
-Autogestión -dije mirando la cantidad de embutido, queso, aceite, vino... que había a mi alrededor.

Hacíamos un buen equipo y brindamos por ello, 
con la satisfacción de tener todo el tiempo del mundo 
y todo el condumio y la bebida 
que nos diera la gana comer y beber.

Luego el octoge me ayudó amablemente a llegar a casa, 
y se fue a seguir con su tarea,
y yo me acoplé en un sillón a leer tranquilamente
para hacer trabajar al espíritu, que también es un músculo.


domingo, 14 de abril de 2019

Los caníbales, nosotros y el fenómeno del turismo

Los caníbales entendían muy bien 
el fenómeno del turismo:
All tourists are tasteful.

Por su puesto, nosotros,
que somos personas civilizadas,
hemos podido estudiar mejor el fenómeno
y lo entendemos de otro manera:
All tourists are bastards.

lunes, 25 de marzo de 2019

El alcalde de los niños

Los niños han votado a un gato muy simpático para que sea su alcalde.

Los adultos han dicho que no era buena idea, porque los gatos no pueden tomar decisiones. Sin embargo, los niños han contestado que las decisiones las toman entre todos y que el gato en eso no pinta nada.

Luego los adultos se han ido con el rabo entre las piernas y los niños han seguido cometiendo sus fechorías no capitalistas.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Breve historia de la contaminación

Durante mucho tiempo no pasó nada realmente contaminante. La buena gente vivía su vida paleolítica en paz, sabiendo perfectamente que quien vive en el paraíso no necesita mucho más que entrarle por el flanco débil al mamut, antes de que él te entre a ti.

Luego se empezó a extender la moda neolítica, con su rollito de que donde esté un buen almacén de excedentes que se quite cualquier paraíso peligroso.

Más tarde, pues eso, que si este excedente es mío y especulo lo que me da la gana con él, y empezó el declive.

Desde entonces, simplemente vamos dando bandazos, y de la contaminación atmosférica pasamos a la contaminación electromagnética de ondas submilimétricas, del tipo 5G y subiendo.

lunes, 25 de febrero de 2019

Para ser un peatón hay que dejar el coche, pero para dejar el coche hay que ser muy peatón (2ª parte)

Subí en coche a la peña de Francia
y el paisaje me pareció muy bonito.

Un mes después subí caminando
y el paisaje, además de bonito,
me pareció tremendo.

Subí en coche
y se enteró hasta la capa de ozono.
Subí caminando
y solo me enteré yo.

Viajé en coche por toda China
y pude ver bastante China.
Viajé caminado por toda China
y pude aprender lo suficiente
para manejarme en el idioma chino,
y aprender a leer algunas frases
escritas en tablillas de bambú
por venerables maestros, como:
"Desde que camino más, camino mejor".

Los coches cada vez son más inteligentes,
es decir, las personas que van en ellos
cada vez son más...