lunes, 16 de enero de 2017

Quehaceres cotidianos de la gente en una sociedad coordinada en yuxtaposición a sí misma

1.
Juan se levanta a las 12 de la noche para conducir un camión cargado con 27.000 kg de tinta de bolígrafo y 3.000 kg de minas de lo mismo.

Pepa se levanta a las 6:30 de la mañana para ir a trabajar a una fábrica donde rellenan minas de bolígrafo con tinta de lo mismo.

Julio se levanta a las 7 de la mañana para repartir en un furgón minas rellenas por las librerías del distrito.

Consuelo se levanta a las 8:30 para abrir la librería que regenta con sonrisa de magenta, donde se pueden conseguir minas para bolígrafos cargadas del día.

Y yo me levanto a las 10 para ir a la librería a comprar una mina de bolígrafo recién cargada. Luego, con el encargo hecho, salgo de la librería y tiro  la vieja mina gastada a tomar por culo, aunque algunos lo llamen la papelera más cercana, y me dirijo raudo a escribir uno, dos o equis poemas a la administración de apuestas del Estado más cercana a mi domicilio.

2.
Luis M. G. está en plan contemplativo, tumbado en el tresillo de un piso alquilado mientras sueña con una vida mejor a base de subsistencia diaria y hoguera en la cueva de noche.

En el piso de al lado, José A. R. echa el día poniendo el suelo de parqué de ocho a una y de tres a seis de la tarde, como todos los días laborables desde que dejó el colegio en 7º de EGB, mientras sueña con una buena jubilación que le permita hacer solo las ñapas más lucrativas.

La propietaria del citado inmueble, Julia A. C., mientras le terminan de poner el suelo de parqué, se pavonea por las calles de Benidorm, donde tiene otro piso en propiedad, después de haber pasado una hora expuesta al rayo láser con efecto ultramorena.

Visitación P.O., Visi para los amigos, se entretiene cuidando con tanto esmero su jardín que si hiciera lo mismo con el abandonado monte público hasta las ardillas llevarían bufanda de lana sintética.

En la gran ciudad la muchedumbre da lo mejor de sí misma para mantener elevado el nivel de contaminación ambiental, muy a su pesar, aunque quizás no lo suficiente.

Más allá, casi en otro mundo, el candidato bocazas y la candidata de Wall Street llegan rápidamente a un buen acuerdo para ambas partes: big mouth se queda con la presidencia de la república y la candidata bursátil obtiene a cambia 10 millones de dólares en efectivo, además de un puesto en el consejo de administración de las 16 mayores empresas.

lunes, 9 de enero de 2017

Dentro de la política


1.
El presidente de la república francesa estaba sentado en su despacho departiendo tranquilamente por teléfono con el ministro de Defensa.

-Efectivamente, presidente, las pruebas nucleares realizadas en el Pacífico han sido un éxito total, y como se esperaba, los atolones donde se han realizado dichas pruebas saltaron totalmente por los aires hasta la desintegración completa.

-Buen trabajo, ministro -respondió el presidente antes de colgar el teléfono, para seguir despachando otros asuntos del día con su jefe de gabinete.

-¿Qué decías sobre el discurso en la ONU?

-Decía que es la semana que viene.

-Bien, que Renaud se ocupe de ello, que se le dan muy bien los discursos. Quiero un borrador de trabajo sobre mi mesa el lunes por la mañana.

-¿Alguna idea que quiera resaltar en el discurso?

-Lo de siempre, ya sabes, liberté a tope, egalité de gordo y fraternité el que pueda.


2.
La palabra de un político no tiene ningún valor cuando se pronuncia en público, es decir, cuando nos hablan a nosotros.
Solo tiene valor cuando se pronuncia en privado, es decir, lo que nos callan a nosotros.

Tomemos como ejemplo el misterioso caso de las autopistas de peaje que circunvalan Madrid.

En privado dijeron: "Es una oportunidad tremenda para dar un buen pelotazo, y cuando se descubra el pastel las rescatamos con el dinero del Estado, y ya está. Sin problemas".

En público dijeron: "Con estas nuevas autopistas de peaje mejoraran las comunicaciones, disminuirán los atascos y se crearan puestos de trabajo". Luego presentaron unos datos totalmente ficticios sobre el número de usuarios y acabaron sentenciando por todo lo alto que no tendría ningún coste para el contribuyente.

Efectivamente, como venimos diciendo, lo dicho en público resultó ser mentira, mientras que lo que dijeron en privado se convirtió en cruda realidad.

lunes, 2 de enero de 2017

Aprovechando que me quedaban 10e de invisibilidad

Aprovechando que me quedaban 10 euros de invisibilidad, el domingo por la mañana me dispuse a seguir a cierto sujeto por si cometía alguna fechoría y se hacía merecedor de un correctivo a medida.
Efectivamente así fue. Lo seguí hasta una tienda de alimentación, donde con total naturalidad compró bollería industrial variada para el desayuno de sus hijos. Pero eso no iba a pasar, ningún niño se merecía pasar por algo tan desagradable. Así pues, cuando nuestro hombre se dirigía tranquilamente hacia su casa, en una esquina solitaria le di el cambiazo total por otra bolsa igual que contenía carne de membrillo casera que hice el otro día, con un mínimo de azúcar para mantener el sabor acidillo del fruto amarillo, yogurt de leche de cabra cabra y unas galletas veganas muy sosas y refrescantes. Sí, eso era lo que iban a desayunar los niños. Comida de verdad, que los mineralizase, vitaminase y le diera el punch necesario para comerse el mundo durante 12 horas seguidas, sin necesidad de pasar por la casilla de salidad y sin comerse las 20.000 chucherías de marras.

Ja, ja, ja, me partía de risa mientras le seguía, expectante por ver la cara que ponían todos al descubrirse el saludable pastel. Cuando llegó a casa puso la bolsa encima de la mesa de la cocina y llamó a los niños para que desayunaran. En ese momento sonó el móvil y se alejó de la cocina para atender la llamada. Los niños, que estaban hambrienturientos, no esperaron ni un segundo para sacar lo que había en la bolsa y ñam, ñam. Pepito abrió sin contemplaciones el yogurt y cuando el sabor agrio inundó sus pupilas gustativas tal cual lo devolvió. Luisito metió el cucharón en la carne de membrillo y cuando notó la acidez la soltó tal cual. Juanita mordió una de las galletas veganas y le pareció que estaba chupando directamente una acelga, por lo que la soltó tal cual. Entonces el padre volvió a la cocina y se encontró con el panorama de frente. Papá esto que has traído para el desayuno está asqueroso, exclamaron los chavales...

Vaya marrón, la había liado parda. A pesar de que mis intenciones eran buenas el resultado había sido desastroso. Por suerte todavía me quedaba un euro de invisibilidad y pude poner pies en polvorosa sin mayor contratiempo. No sé, quizás algún día los niños adquirieran hábitos saludables de alimentación, y en cuanto a mí, me vendría bien dejar el enganche a la invisibilidad y mirarme más al espejo. Estaba claro que otra vez había intentado cambiar el mundo antes de dar tres vueltas al hogar.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Había una vez un jabón de cáñamo


Hace 10 meses me hice con los servicios de una semilla de cannabis sativa con el claro propósito de aprovechar al máximo la cantidad de beneficiosas propiedades de la T, de la H y de la C, pero también, por qué no decirlo, para olvidar las tediosas horas que paso haciendo la grulla a la vecina por 4,5 € la hora y cuarto.

El cannabis sativa es fácil de cultivar, pero también muy fácil que desaparezca. Hay mucho personal al acecho deseando sacar tajada. Una planta de cannabis sativa es como el tesoro de la isla: si hay un plano, solo podéis conocerlo tú y el diablo, es decir, tú solo. Sobre todo, según demuestran las estadísticas, no hay que decírselo nunca a los amigos. Jamás, o estarás jugando con fuego. Miéntelos, dales largas, hazte el longui, pero no digas nada. Luego, cuando llegue la cosecha, invita al personal por todo lo alto y a disfrutar.

Siguiendo estas directrices puse una planta en la huerta fuera de todo ángulo de visión y no dije nada a nadie, y a primeros de octubre la recolecté. Una parte de la cosecha la metí en tarros de cristal, que llené con aceite de oliva virgen extra, y la otra, por mucho que intento recordar, no sé qué hice con ella. El caso es que, pasados 26 días, colé el aceite de cáñamo (oleato de cáñamo) y me dispuse a hacer jabón. Yo pensaba que, como mucho, haría un jabón de puta madre, pero nunca se me pasó por la cabeza que alguien pudiera entrarme en plena calle y preguntarme en susurros si tenía ya algo de la cosecha de este año, porque mi jabón le hacía sentir muy bien. Quizás durante el proceso de elaboración algo se me ha ido de las manos y partes del jabón, mas allá de la piel, estén llegando al corazón.

Pero bueno, volvamos a la tierra. Un jabón de 70 gr., 2 €; un jabón de 100 gr., 3 €.

INGREDIENTES

  • Aceite de oliva virgen extra
  • Cannabis sativa. Procedencia: realmente no lo puedo decir. Tendría que utilizar un pseudónimo y tampoco es plan. Solo puedo confesar que cambié la semilla por diez retoños de azufaifo del huerto.
  • Hidróxido de sodio, es decir, sosa cáustica al 98%. Se utiliza como base reactiva para transformar el aceite en jabón. Pasados 21 días, sus principios activos desaparecen, por eso dejamos reposar el jabón un mínimo de 30 días antes de presentarlo al público.
  • Agua de la fuente del Valle. Atitud: 801 m. Longitud y latitud, la de siempre durante los últimos 81 años.

PROPIEDADES

Indicado para pieles secas o con problemas de eccema y psoriasis. 

POR MOTIVOS OBVIOS, EDICIÓN LIMITADA DE UNAS 30 UNIDADES.












miércoles, 21 de diciembre de 2016

El ritmo que marca la naturaleza y el ruido que hace la sociedad


Acostumbrados a buscar soluciones fuera de nosotros mismos,
a viajar en la nube que nos merecemos con tal de no curtirnos a ras de suelo,
a decir lo que queremos hacer con tal de no oír lo que debemos hacer,
en algún momento de nuestro viaje la sociedad generó tanto ruido
que resultó imposible seguir el ritmo que marca la naturaleza.

...

Acostumbrados a que los líderes se encarguen de nuestros problemas,
a mirar hacia otro lado para resultar más fotogénicos,
a olvidar que cuando hacemos lo que queremos solo nos crece el ego,
en algún momento de nuestro viaje cogimos una autopista
que solo existía en el GPS.

...

Las verduras de invierno tienen cantidad de vitamina C
para compensar la pérdida de vitamina C
que supone disponer de menos horas de luz al día.
De alguna manera, al comerlas, comemos horas de luz.

Las verduras de verano tienen cantidad de agua
para compensar la pérdida de líquido al sudar.
De alguna manera, al comerlas, comemos agua.

No tiene sentido comer horas de luz en verano
ni agua en invierno, y aún así, puede haberse convertido en la costumbre,
como si en algún  momento de nuestro viaje
la alimentación hubiera dejado de ser medicina
y se hubiera convertido en adicción.