miércoles, 22 de marzo de 2017

Apadrina un murciélago, desconecta un robot


1.
El planeta siempre será azul, lo que no está tan claro es cuánto durará como aldea global al ritmo que llevamos de cepillado de especies y recursos naturales.

2.
Cuando se sobreexplota la naturaleza, la naturaleza acaba sobreexplotando sobre nosotros.

3.
En cuanto a la cantinela de las tecnomaravillas, ¡qué decir!
Malo es mirarse el ombligo, pero mirarle el ombligo a un robot... tiene delito.

4.
Nosotros somos el oso que va a la deriva
en un bloque de hielo desprendido.
Nuestro corazón y nuestro cerebro, 
menos inteligente que uno artificial, 
también van a la deriva
en ese bloque de hielo, 
donde por primera vez en su vida 
tiembla de frío un oso polar.

5.
Ya está bien de mirarse en los espejos del callejón del Gato
para ver reflejada la imagen que más nos satisface.

¡Qué importa el poder, si podemos tener la gloria!



lunes, 13 de marzo de 2017

Apadrina un muerciélago, derriba un dron


1.
La mayoría de las personas sabe que no hay que tirar cosas al suelo, es decir, la mayoría de las personas tira cosas al suelo.

La mayoría de las personas sabe que los refrescos azucarados y la bollería industrial afectan negativamente a la salud, lo cual explica que los tengamos tan al alcance de la mano de la chavalería.

La mayoría de las personas sabe que una imagen vale más que mil palabras, quizás porque para la mayoría de las personas manejar mil una palabras les parece un mundo.

La mayoría de la personas sabe la diferencia entre lo que dijo Digo y lo que dijo Diego, y también saben quién paga mejor.

La mayoría de las personas tenemos sueños de grandeza, lo que explica que haya tanta miseria.

Surgiendo de la nada, la mayoría de las personas nos convertimos en una excelente manada.

2.
Podemos hablar de pueblo soberano
o podemos hablar de excelente manada.

Podemos hablar de personas inteligentes
o podemos hablar de individuos alienados.

Podemos, incluso, hablar de organizar juntos
una sociedad mejor, pero estaríamos hablando de un tiempo pasado, cuando los seres humanos no "dominaban" la naturaleza.

3.
Plitonio fue un filósofo importante, delgado y fibroso.

Plitonio llevó una vida ascética y se trabajó el carácter
hasta convertirse en una persona dulce y afectuosa.
Recogía niños que pululaban por la calle y los manutenía
y educaba hasta que podían volar por sí mismos.

Plitonio vivió hasta los noventaytantos años y según cuentan las crónicas murió en su cama tan a gusto.

Por mi parte, hace un tiempo que llevo una vida ascética
y aunque me siento mejor, también siento que se me están afilando los colmillos.

4.
La Constitución del 78 es solo una declaración de principios muy bien intencionados. Donde de verdad se corta el bacalao es en el desarrollo de las Leyes Orgánicas. Solo los partidos políticos con representación parlablablamentaria tienen la potestad de meter mano en su desarrollo. Es decir, adiós pueblo llano, hasta aquí hemos llegado, ya si acaso seguimos nosotros solitos.

5.
Un partido político que se presenta a las elecciones con ínfulas de hacerse con un buen puñado de diputados necesita más dinero del que puede justificar.

6.
En las primeras elecciones municipales de la democracia, personas que habían participado en los movimientos vecinales se presentaron en las listas de partidos políticos que prometían, porque querían cambiar el sistema desde dentro. 40 años después, cada cual puede sacar sus conclusiones, pero pinta de que la política municipal ha devenido en urbanismo de a toca y teja, y en cuanto al reparto del poder en los municipios, los partidos se han quedado con el voto en las instituciones y los vecinos con la voz y las flores en los plenos de reuniones.

7.
Removiendo el cielo y la tierra de Majalcete, un pequeño municipio de 409 vecinos, con ánimo de lucro, llegaron a interrumpir el descanso eterno de los difuntos porque la ubicación del cementerio de la toda la vida estorbaba para la construcción de una urbanización, pensada para proporcionar descanso de fin de semana a unas 409 familias.

8.
Yo sé de una persona en concreto que votaría a cualquier partido político que le pusiera 576 euros en la mano. Y estoy por asegurar que por 76 euros también lo haría. ¿Cuántas personas más se comportarían de esta guisa en nuestra sociedad? No lo sé, pero yo me lo estoy pensando.

9.
También J. L. Serrano, el dicharachero comentarista de ecología y vida sana de la televisión, utiliza el coche para ir a la otra punta de Madrid esta mañana de alto nivel de contaminación para dar unas conferencias verdes sobre calidad de vida, y sobre 150 euros la hora y media.

10.
Es muy difícil que alguien comparta sus ganancias con un desconocido tras una dura jornada laboral. Lo normal es que te conteste del tipo: trabaja como hago yo.
Está claro que el trabajo está montado para que no triunfe el amor.

11.
No son ideas lo que falta entre el pueblo llano,
pero el problema sigue siendo 
quién le pone el cascabel al gato
y al ejército de ratones que trabajan para él.

Es lunes y la vecina sigue con la puta reforma.
Debería viajar hacia el oeste
montado en una búfala de agua, como hizo Lao-Tse,
pero creo que  pondré la televisión
y me haré unos estiramientos con  la profesora de aeróbic.

12.
Se pregunta Amador Fernández Savater si el malestar puede ser energía de transformación social, y le contesta Donald Trump, ya te digo.

13.
En mi barrio se ha montado un banco de alimentos. Algunos dicen que es un ejemplo de virtud. Otros, sin embargo, dicen que es un claro ejemplo de necesidad.

14.
De la necesidad puede surgir la virtud, pero a los necesitados les puede bastar con la prosperidad.

15.
Parece que cuando se echan raíces resulta más fácil reclamar la propiedad de la tierra que compartirla. Da la impresión de que los pueblos itinerantes no reclaman la propiedad de un territorio en el que están de paso.

16.
El poder o la gloria.

El poder de MONSANTO
o la gloria de Fukuoka.

El poder de Víctor De la Concha
o la gloria de María Moliner.



lunes, 27 de febrero de 2017

Da gusto volar abrazado a una mariposa

Da gusto volar abrazado a una mariposa por la ladera de una montaña que rezuma cantueso. Parece frágil, pero se sabe todos los trucos para sortear con éxito los caprichos del aire.

¡Vaya! La mariposa ha visto a otra que le gusta más que yo y ha soltado lastre en un instante. Ahora estoy tirado en un zarzal. No importa. Pasa una mariquita y me invita a ser uno de sus pequeños puntos sobre las alas. Acepto encantado y nos vamos a comer pulgones. Ese lagarto tiene la lengua muy larga. Haríamos bien en salir volando de aquí.

Aterrizamos en una planta de tabaco en flor. Las abejas están poniéndose finas. Aparece un agricultor y aprovecho para encaramarme a su sombrero de paja para disfrutar de la perspectiva humana. Parece majete. Ha saludado una por una a las gallinas llamándolas por su nombre, y al burro le ha dado medio pudding de alfalfa casero que tenía una pinta estupenda.

¡Mira, se está abriendo uno de los huevos!
¡Cáspita, una de las gallinas viejas coge el camino del caldo!

Un petirrojo me llama y me voy con él de patrulla. Hemos ido a un madroño y después de cuatro picotazos a los frutos más rojos no podíamos ni mover las alas. Éramos presa fácil, pero allí todos íbamos a lo mismo y el buen rollo era general.

Me he despertado de noche. El petirrojo ya no está. Una luciérnaga viene hacia mí. Intento convencerla para que me cambie su luz por mi pañuelo de la suerte. "Candil, candilón, cuenta las veinte que las veinte son", me dice mientras se aleja haciendo un arco iris. 


lunes, 20 de febrero de 2017

El monte enseña a gobernarse a sí mismo


En el pueblo de Candelera, la economía tradicional estaba basada en las cabras autóctonas, conocidas artísticamente como cabra cadelerana bien hermosa. Si bien el pueblo vivía de las cabras, las cabras no eran un negocio, sino un medio de vida.

En aquel tiempo la mercancía también podía ser moneda de cambio, y la vida era tan dura que los pastores podían comerse 21 días de lluvia seguidos, aunque tan pura que los millones de gotas caídas no habían oído hablar de Chernobyl.

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En el pueblo de  Candelera, la economía actual está basada en el capitalismo, conocido artísticamente como Paco, el que va a saco. Y si bien el pueblo ya no vive de las cabras, es porque las cabras no son un buen negocio, sino una manera de arruinarse la vida.

En estos tiempos, solo el dinero puede ser moneda de cambio, y la vida es tan dura que tirita a partir del día 21 de cada mes, y tan impura que la propia lluvia puede provocar acidez.
                                                 ....

Charlando por las calles con los candeleranos, el futuro es una cuestión de dinero. De esta manera, sería estupendo que el ayuntamiento arreglase el pueblo y lo pusiera bonito, para atraer un tipo de turismo que se deje la mayor cantidad de pasta y deje la mínima huella ecológica en el entorno. Aunque se conformarían con que se dejaran la pasta y la huella.

Charlando por videoconferencia con un paisano candelerano que vive en Nueva York, el futuro es una cuestión de acometer una reforma política para acercar el poder a los vecinos. "De esta manera," dice "sería estupendo que los vecinos tuvieran voz y voto en las cuestiones de gobierno del pueblo".

Charlando por los montes de Candelera con un pastor, el futuro es cuestión de no perder el mechero con el que hacer la lumbre en el hogar. "Por lo demás," dice "vivir en el monte me ayuda a gobernarme a mí mismo".

lunes, 13 de febrero de 2017

Gloria eterna a las mulas


No se trata de regalar a las mulas 33.332 hectáreas a su nombre para que hagan tranquilamente su vida al natural, sino de que las mulas, con su esfuerzo tirando para nosotros, se las han ganado de sobra.

Tanto hemos tratado a las mulas como herramientas para aprovechar su fuerza de tiro, que se nos ha olvidado completamente la fuerza que proporciona su sola compañía.

En cualquier caso, quedan ya pocas mulas circulando por la Gran Vía madrileña. Y si me apuras, también por los montes de aquí alrededor. Así que, quizás sea un buen momento para recordar que mientras todas las mulas tienen cara de buena persona, la mayoría de las personas tenemos cara de acelga.

                                                    ......


Según cuentan numerosas cartas de soldados de todos los bandos implicados en la Primera Guerra Mundial, la compañía de una mula ayudaba a no volverse loco durante un bombardeo de artillería.

En alguna de esas cartas, incluso llaman a las mulas mi ángel.

Pinto y Catalina en su puesto de trabajo