viernes, 24 de septiembre de 2021

EL monedero del feriante

 Como soy tan buen feriante, una empresa internacional me paga 40 euros la hora por enseñar la lengua de Cervantes. Y por ayudar a mi octogenario preferido a llevar la huerta, me llevo 5 euros la hora con bocata incluido, que me como sentado a una mesa que antes era una puerta.

Y tengo la impresión de que si elijo la oferta de la empresa internacional será porque pienso que me puede salvar el dinero. Y si elijo los 5 brothers a la hora, será porque pienso que quien se tiene a sí mismo no necesita tanto monedero.


domingo, 19 de septiembre de 2021

El ritmo de la fertilidad

 1.

Una higuera para mí y otra para los pájaros,

un melocotonero para mí y otro para el común,

un cerezo para mí y otro para el viajero de paso,

y cuando llega la cosecha tengo toda una cantidad

de higos, melocotones y sabrosas cerezas 

que comer despacio como hace la tierra.


2.

Cultivo 30 olivas

al ritmo de una cada día del año,

y aunque puede parecer un ritmo

un tanto perezoso,

lo cierto es que cada año cosecho más.


Un olivo cada día del año

para hacerlo con cariño 

y no tener que hacérmelo mirar.

(El planeta se formó lentamente

y por eso mismo alberga tantos recursos.)

viernes, 2 de abril de 2021

Pagar por la naturaleza como se paga por la civilización

 Estamos dispuestos a financiar cualquier proyecto para regenerar la naturaleza, con tal de no dejar que la naturaleza se regenere por sí misma.

Cada vez que un Organismo Internacional llama la atención sobre el peligro que supone la pérdida de biodiversidad, en realidad está llamando la atención sobre la necesidad de crear un impuesto verde, para compensar sin tener que parar.

El que quiera naturaleza va a tener que pagarla como se paga por la civilización.

No vamos a volver a la naturaleza, vamos a tener que huir hacia ella...

(ahora que todavía nos queda algo de materia orgánica que aportar a la eternidad, antes de convertirnos en material de contenedor amarillo, atrapados en un círculo de consumo y reciclaje infernal).

martes, 6 de octubre de 2020

Mongoles de la estepa de Mongolia

Los mongoles de la estepa de Mongolia llevan una vida nómada. Deambulan por la estepa con las cuatro cosas importantes, para no tener que atender ninguna urgencia, y, puesto que así llevan  cuatro mil años, habrá que admitir que algo estarán haciendo bien. 

Y, aunque es cierto que con este estilo de vida los mongoles de la estepa de Mongolia jamás encontrarán el Bosón de Higgins, ni resolverán ninguna ecuación submilimétrica, ni descubrirán la pastilluki de los 100 años, también es cierto que han tenido tiempo para pensar y llegar a la conclusión de que El Otro, en realidad, es otro como Tú. Por eso siempre dejan la puerta de su hogar abierta y, cuando mueren, los tumban sobre la estepa, para servir de alimento a lo que tantas veces le sirvió a ellos.

P.D. Según las últimas noticias, debido al consumo de kéfir, a los tremendos espacios abiertos que proporciona la estepa y a la capilla que dejan en sus manos tantos procesos manuales en los que participan en su día a día, la incidencia del coronavirus entre los mongoles de la estepa de Mongolia es nula o ninguna.

En realidad, su único problema es que la vida nómada se les acaba, porque el gobierno quiere regular esa vida para tenerlos controlados. Adiós puertas del hogar abiertas, adiós estepa, hola Covid y toda la mierda que queda por venir.