miércoles, 24 de noviembre de 2021

Cogimos aceitunas y el tiempo pasó volando


Cogimos 243 kilos de aceitunas a mano.
Y aunque no recuerdo cómo cogí la primera,
sí recuerdo cómo fueron las últimas. 

Recuerdo que cogí cinco de una vez,
cerrando sobre ellas el puño,
luego cuatro entre los huecos
de los dedos abiertos,
y la última, sin saber de dónde,
me vino a la boca.

243 kilos de aceitunas cogidas a mano,
de otras tantas olivas,
para que eches la cuenta, fácilmente,
también a mano.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Fueron 12 minutos duros, que me sentaron muy bien

 

12 minutos de lluvia de granizo como lava de volcán

fueron suficientes para arruinar

todo lo que parecía una espléndida cosecha.

Todo, menos lo que estaba en estado de silvicultura.


Fueron 12 minutos duros,

que me hicieron sentir muy maleable

y muy en mi sitio.

domingo, 14 de noviembre de 2021

Esa vida en la llanura árida

 

Es duro vivir en una llanura árida

donde solo crece sol y esparto,

deambulando con unos pocos animales

siguiendo el camino 

de los escasos pozos.


Hay que ser muy duro para vivir así,

y muy tierno para marcar

el camino hacia el agua

y ser el último en beber.


miércoles, 10 de noviembre de 2021

Dando un paseo andandito por donde la propia naturaleza

 

Paso por debajo de 53 avispas normales

y 35 avispones comunes que se están poniendo finos

en la parra del vecino,

y todos siguen a lo suyo.


Paso al lado de un tábano

que en ningún caso se cruza en mi camino,

y sin quererlo me veo envuelto

en un combate a muerte.


Paso al lado de un jabalí

y los dos salimos corriendo.


Paso al lado de una rana hipopótamo

y solo me aparto yo.


Paso al lado

de lo que parece el aullido de un lobo 

y me hago el bobo, 

como buscando en la mochila

un camión entero de papel estético.


Me siento al lado de una lombriz de tierra

a contemplar su altruismo 

a la hora de repartir fertilidad sin mirar a quién,

y no puedo dejar de preguntarme

cuántas vidas necesitaría para hacer algo así.


Paso por delante de un espantapájaros

y me alegro de llevar su misma camiseta.



jueves, 14 de octubre de 2021

Premio Nacional de Filosolía

 

Le dieron el Premio Nacional de Filosolía, y en el discurso ceremonial habló con entusiasmo de la libertad. Luego cogió el dinero y se fue a su casa, y los jerifaltes, después de aplaudir al campeón, se dirigieron a un aparte a degustar un elefante al vino, a modo de entrante.

(Mientras tanto, ella seguía haciendo fichas para un diccionario que guardaba en cajas de zapatos.)