domingo, 24 de mayo de 2026

El naranjo que resucitó de entre los muertos

La verdad es que le robé un naranjo a la vecina, pero si supieras las extrañas circunstancias que rodearon la movida estoy seguro de que me darías la razón.

El caso es que la criatura, bajo la tutela de mi graciosa mano, se levantó de entre los muertos, hasta convertirse en un ser mitológico capaz de convertir la luz infinita del universo en un chute infinito de vitamina C directamente en vena.

Sin embargo, una mañana, cuando iba a darle los buenísimos días, un batallón de trescientas mil hormigas por segundo estaban arrasando a mi colega. ¡Ostia puta! ¿Qué podía hacer?

Lo intenté todo, desde hacer un pacto con el diablo hasta viajar a las nieves del Kilimanllaro para traerme un mini oso hormiguero. Incluso pensé en prenderle fuego al naranjo con las hormigas dentro.

Menos mal que, cuando peor lo estaba pasando, apareció Tronchi, el espantapájaros que vive en el rincón donde tengo los higos para que se sequen sin contratiempo,. y me susurró la solución.

-Tío, ¿has oído hablar de la extraordinaria lagartija común?

-Claro, tío.

-Pues haz una casita para ellas cerca del pie del árbol y deja que la nature siga su curso. Tú continúa con las friegas de ortiga a palo seco que tan bien te sientan, y verás como en una semana la cosa mejora.

-Vale, tío, lo que tú digas. A la orden.

Efectivamente. puse una generosa fila de tejas alrededor del pie del naranjo y unos días después, una pareja de lagartijas se había instalado en el chambao, Tal como había dicho el gran Tronchi, en tan solo una semana no quedaba ni una hormiga. ¡Qué naranjas! ¡Qué esplendor! ¡Qué borrachera me cogí con Tronchi para celebrarlo!

-¡Coño, Tronchi, ya está bien, que los pájaros se están poniendo finos de higos!

-Tronco, mira como ronco, me respondió.

Me tuve que quedar allí dando el pego hasta que se le pasó la resaca. Afortunadamente, en unos días todo volvió a su cauce. Hasta la vecina empezó a comprarme naranjas con naturalidad.

-Se parece mucho a uno que yo tenía. Diría que estaba en este mismo sitio.

-¿No era un peral?

-¡Sí claro, un banano! ¡No te jode, el nota! Anda, dame otro kilo, está buenísimas.

-Uno largo, por ser tú.

domingo, 17 de mayo de 2026

Cuando acabó la edad del hielo

 

Cuando acabó la edad del hielo,

las condiciones mejoraron tanto

que pudo desarrollarse la agricultura,

los excedentes y la civilización,

esa extraña sensación de estar

por encima del otro,

por encima de todo.


Luego, con el paso del tiempo,

todo se vino a bajo,

y el miedo a la muerte se hizo más fuerte

que la alegría del día a día.

jueves, 14 de mayo de 2026

Entre dudas y certezas, entre los que se aprovechan y los que sguen en la brecha

 ¿Para qué necesitamos a Dios, si es un ser tan luminoso que cuando te mira parece que te apunta con un foco de trescientos mil divinovoltius por nanosegundo?

¿Para que necesitamos al Diablo, si es un ser tan oscuro que con toda la pasta que gana con sus chanchullos no se gasta un pavo en microvelas de cumpleaños infantiles?

No lo sé, la verdad. Solo sé que necesito los pies para pisar el vino que vendo por lo bajini, y que cuando suena la sirena, los necesito para salir pitando.

...

¿Para qué necesitamos a Dios, si...?

¿Para qué necesitamos al Diablo, si...?

No lo sé, la verdad, pero desde que se extinguieron los tigres de dientes de sable, parece que es más importante construir catedrales o invocar al chivo en un pentágono que abrazar al vecino para celebrar que un día más seguimos vivos.

lunes, 16 de febrero de 2026

El origen, el final y la diversidad

 

Quizás, porque tenemos un origen común

y un final del mismo paño,

la vida, para variar, deba ser diversa.


Quizás eso explique que unos

vivan instintivamente a saco

y otros, para variar, 

vivan conscientemente a tope.

domingo, 15 de febrero de 2026

Las gallinas, los huevos, la contención y los güevos

 

Unos piensan que es buena idea

encontrar la manera de que las gallinas 

pongan más huevos.

Otros piensan que para qué ostias

quieres atosigar a las criaturas,

cuando de lo que se trata 

es de no coger todos los huevos del nido.


Son dos maneras de afrontar un mismo asunto,

una suena a contención

y otra suena a que hago 

lo que me sale de los güevos.