jueves, 19 de marzo de 2020

Bienvenidos a Constitusion del setenta y tantos

Bienvenidos, damas y caballeros, a nuestro programa concurso Constitusion del setenta y tantos, donde  todo quisqui puede experimentar en su propia carne las maravillas que esconde el texto constitucional.

Esta noche tenemos un póquer de familias dispuestas a concursar, que ya mismo pasamos a presentarles: familia nº 1, los Martínez; familia nº 2, los Sánchez; familia nº 3, los Heredia; familia nº 4, los Bourbons.

Como siempre, empezamos abriendo el sobre que nos trae  Perkins... Gracias. Dice así: La Constitución reconoce al rey como jefe del Estado y le concede una serie de prerrogativas especiales. Bien, parece que el programa de hoy gira en torno a la figura del rey. Adelante Perkins, que gire la ruleta... Martínez, no... Sánchez, tampoco... Heredia, casi, casi... pero no. Damas y caballeros, la ruleta se ha parado en el apellido de la familia nº 4, los Bourbons.

Por favor Bourbons, acérquense por aquí. En cuanto a las demás familias, pueden abandonar sin prisa pero sin pausa el estudio, no sin antes llevarse este cuidado ejemplar del libro: Introducción al latín vulgar.

Comenzamos la segunda fase acompañados de la familia Bourbons. Como saben, esta segunda fase consta de un total de tres pruebas que tendrán que ir superando para seguir concursando. Dicho lo cual, familia Bourbons, ¿estáis preparados?... Sí, pues Perkins, por favor, ¿nos traes el siguiente sobre?... Gracias. Dice así: se concede al rey la posibilidad de dar discursos moralizantes sin por ello dejar de cometer infidelidades conyugales infinitovarias. Para conseguir esta prerrogativa deberéis demostrar la típica campechanía que tanto gusta por aquí. Durante un minuto, sentados en ese palco, simularéis celebrar un gol de la selección española de fútbol con la pasión de un verdadero hincha cualquiera. ¿Está claro? Sí, pues con la ayuda del público empieza la cuenta atrás: tres, dos, uno, ¡adelante!

-Gol, yupiyogui, bien...

58 segundos, 59 y 60. Tiempo, el tiempo ha pasado y llega el momento de que el público emita su veredicto... Por abrumadora mayoría el público ha votado NO. Lo sentimos familia Bourbons, pero la prueba no ha sido superada. Quizás no habéis sido lo suficientemente efusivos en la celebración del gol. Pero la vida es así y el veredicto del público es inapelable... Sí, disculpadme un instante, por lo visto me llaman de dirección. Mientras tanto, les dejamos dos días con la publicidad. Enseguida estamos de vuelta.

Queridos amigos, ya estamos de vuelta. Parece ser que ha habido un error con las papeletas del público y las que indican NO, en realidad quieren decir SÍ. Con lo cual, queda claro que la votación es totalmente favorable a la familia Bourbons, y por lo tanto, siguen concursando. De todas formas y para evitar nuevos malentendidos, vamos a proceder a retirar las tarjetas defectuosas y repartir otras nuevas.

Bien, damas y caballeros, ya estamos en la segunda fase. Vamos con la prueba: se concede al rey el privilegio de llevarse un buen pellizco de los acuerdos comerciales que consiga durante los viajes oficiales al extranjero. Para conseguir esta prerrogativa tendrán que simular que presiden una importante organización para la protección de animales en peligro de extinción, cuando en realidad estarán cazando alguno de ellos. ¿Está claro?... ¿Sí?, pues comienza la prueba en tres, dos, uno, adelante.

-¡Ah, joder, la pelvis!

58 segundos, 59 y 60. ¡Tiempo! El tiempo se ha cumplido y llega el momento de que el público exprese su veredicto. Así pues, querido público, pueden mostrar sus papeletas. Atención, parece que un espectador quiere decir algo. Adelante.

-Quiero decir y digo que nos ha quedado claro la calamitosa actuación del representante de la familia Bourbons, pero como el 99% de nosotros somos jubilados, para irnos a la residencia mejor echamos otro rato aquí. Por lo tanto, puedo emitir y emito, en nombre del público, un voto de gracia para que se dé la prueba por superada.

Pues dicho y hecho. Damas y caballeros, el programa continúa. El sobre de la tercera y última prueba dice así: se concede al rey el privilegio de realizar su regia labor con un trago de más. Para pasar la prueba, el representante de la familia Bourbons deberá acabar con el whisky que contiene esta barrica de roble en cinco minutos y, a continuación, pronunciar el típico discurso con el que se celebra la inauguración del año judicial. Bien, ¿está todo claro? ¿Sí?, pues adelante.

-Glup, glup, ja, ja, claro, claro, ponme otro...

Tiempo. La barrica está vacía. Ahora, si es tan amable de subirse a este estrado para comenzar el discurso...¿preparado? Sí, pues adelante.

-Como cada año por estas fechas, queridos amigos, nos volvemos a encontrar para vernos los caretos de triunfadores. Un día fuisteis los empollones de la clase, siempre estudiando para memorizar un nuevo artículo del libro gordo del Derecho, hasta que caísteis en la cuenta de que no hacía falta estudiar tanto, que lo verdaderamente importante para alcanzar las más altas cotas en la judicatura era ser afiliado sin carnet de algún partido político mayoritario.
Como cada año por estas fechas, queridos amigos, nos volvemos a hacer la misma pregunta: ¿qué cojones es la justicia? Y como siempre, la respuesta sigue siendo la misma: la justicia soy yo y mis circunstancias. Solo el jurista que tiene estas palabras en la mente en el momento de armar el brazo ejecutor es digno de ser llamado juez.... y parte. 
El ejercicio del Derecho es apasionante, todos lo sabemos, aunque, por supuesto, no está exento de peligros. ¡Qué me decís, si no, de los jueces estrella! Esos que quieren juzgar lo ya juzgado, como si no tuviéramos bastante con favorecer a los amigos, perjudicar a los enemigos y dejar la aplicación de la legislación vigente para los indiferentes.
Pero no hablemos de peligros, hoy toca celebrar que cada uno seguimos en nuestro puesto. Olvidemos la cárcel de legajos y papeleo de todo tipo en la que a partir de mañana estaremos presos y alcemos la copa para brindar. Caballeros, ¡por nosotros!

Tiempo. La tercera y última prueba ha concluido y llega el momento de que el público decida el veredicto. Adelante... ¡Bravo!, ¡qué sinceridad!, ¡bebe tan bien como habla!...

Familia Bourbons prueba superada. Perkins, por favor, puedes traer la corona y la Carta Magna con las prerrogativas reales y entregárselas a la familia Bourbons.

Y con esta coronación, damas y caballeros, acaba un programa más de Constitusion del setenta y tantos. Nos vemos la próxima semana. Adiós amigos.

viernes, 13 de marzo de 2020

El teletrabajo hay que pagarlo.

1.
Todo apunta a que teletrabajar  te convertirá en trabajador autónomo.

2.
En cuanto al tema de la contaminación, es posible que la contaminación atmosférica baje y que la contaminación electromagnética suba.

3.
La parafernalia tecnológica que habrá que implementar 
para que aumente el teletrabajo dará pie a una nueva burbuja económica y a un individualismo más feroz del tipo:
eso no me lo dices tú a la cara por Skype.

(el peor insulto será llamarle a alguien analógico)

4.
Por supuesto, el DNI ya no lo llevaremos obligatoriamente encima, sino obligatoriamente dentro.

5.
No nos engañemos, mientras el detritus siga cayendo hacia abajo, todo podrá cambiar, pero solo para que todo siga igual.

jueves, 12 de marzo de 2020

Estabulados para frenar mejor la empatía

Un niño es un ladrillo en los muros de un colegio.
Un ladrillo es un niño sentado en un pupitre.

Un juez es un ladrillo en los muros de un juzgado.
Un ladrillo es un juez que declara abierto el juicio.

Un médico es un ladrillo en los muros de un  hospital.
Un ladrillo es un médico con licencia para rerecetar.

Un diputado es un ladrillo en los muros del Congreso.
Un ladrillo es un diputado que siempre vota a favor
de los argumentos del cemento.

Quizás no, quizás el bicho nos está volviendo locos
y un ladrillo solo sea lo que nos damos unos a otros
cuando nos damos-dábamos la mano.



martes, 25 de febrero de 2020

La tierra es distinta

La verdad es que en Marte se está de puta madre.
Solo tienes que decir vaya antenas chulas que llevas, paisano,
para que te hagan sentir como en casa.

Venus es un lugar maravilloso.
Solo tienes que mostrar un poco de tacto interplanetario
para que te inviten del tirón a los saraos
donde se ponen finos con lo mejor de la Vía Láctea.

Júpiter es demasiado.
Por un cubito de hielo te dejan hacer camping sauvage
donde quieras.

Neptuno también es demasiado.
Por un trozo de chasca al rojo vivo te dejan patinar 
por donde quieras.

Saturno es un planeta increíble,
al menos todo lo saturnianamente increíble
que puede ser un planeta.

Plutón, como su propio nombre indica, mola mogollón.
Y ese es el problema. Como no te controles, ahí te quedas.

Mercurio es un lugar curioso.
Ni sólido, ni líquido ni gaseoso.

La tierra, en cambio, es distinta.
Hay que entrenar mucho 
antes de venir de visita desde el espacio exterior
para no dar el cante,
para no acabar comiendo liebres de mar
en temporada de sardinas de monte.

sábado, 15 de febrero de 2020

El trapicheo perfecto

Estaba en un cruce de caminos de tierra esperando a un colega para hacer el trapicheo perfecto, cuando apareció una patrulla de la policía rural en plan buenos días, permita un momento de cacheo exhaustivo. Y como no llevaba nada encima, con la misma exhaustividad se tuvieron que marchar.

Diez minutos después del incidente, apareció mi colega sonriente.

-Aquí tienes, 150 semillas de caléndula de las mis caléndulas -le dije a modo de saludo, pasándole un sobre de papel con las semillas.

-¡Hostias! ¡Qué sorpresa! Desde que dejé las inyecciones de morticoides y empecé a embadurnarme de caléndula como si no hubiera un mañana me va de maravilla, y con tus caléndulas todavía más.

-Gracias tío, le pongo mucho amor.

-Se nota por cómo brotan.

-Ya te digo, exuberancia pura.

-Hablando de exuberancia -dijo mi colega frotándose las manos- ¿Has traído eso?

-Claro tío.

Entonces di un silbido característico y al cabo de unos segundos apareció el gato Michi renqueante con una bolsa al lomo un tanto voluminosa.

-Aquí lo tienes, tío.

-Debuti, aquí tienes los talegos.

Cinco minutos después mi colega se fue, y con la satisfacción del deber cumplido y los talegos en el bolsillo, Michi y yo nos encaminamos hacia finca Delirio a seguir cuidando plantas sin odio, sin armas y sin ruido.