viernes, 12 de febrero de 2016

Don Inodoro, el del colmillo de oro

Don Inodoro el del colmillo de oro, sí, hombre, el dicharachero director de sucursal de la caja de ahorros, ese con el que todos los paisanos decían llevarse bien, recibió un día un correo electrónico envenenado que decía así:

DE: Director general de la caja de ahorros.
PARA: Don Inodoro.
TEXTO: Si quieres seguir trabajando con nosotros, tienes que vender estos paquetes de acciones preferentes como sea.

Y eso hizo. Según fueron llegando los paisanos por la oficina, les fue colocando una cruz preferente.

                                                    ....

¡Qué podemos decir de don Inodoro! 
Solo una cosa: don Inodoro es una víctima que sucumbió
ante el empuje del lado oscuro de la fuerza.
Pudo haber desobedecido a su jefe
pero prefirió traicionar la confianza
que los paisanos habían depositado en él.

¡Qué podemos decir de los paisanos! 
Solo una cosa: los paisanos son víctimas que sucumbieron
ante el empuje del lado ingenuo de la fuerza
desde el momento en que depositaron en Don Ino
toda la confianza que se negaron los unos a los otros como vecinos.

lunes, 8 de febrero de 2016

Claro que tenemos conciencia

Claro que tenemos conciencia.

Tenemos la conciencia de lo que cuesta criar a los hijos.
La conciencia de tener que procurarnos los alimentos
con el sudor de la frente.
La conciencia de que vivimos en bloques de cemento
y que pagamos por ello nuestro mejor ojo de la cara.

Tenemos la clara conciencia
de que el pez grande se come al pequeño
y de que estamos muy cansados cuando acaba el día,
sin fuerzas para pensar que, tal vez, estemos criando mal a los hijos
porque todo está preparado para que sea más fácil seguir la corriente,
para pensar que la alimentación básica no requiere tanto sudor,
a menos que nuestra alimentación haya dejado de ser básica,
para pensar en nuestras habilidades para construir un hogar,
nuestro humilde hogar,
para pensar que los peces pequeños no quieren crecer
y que todos nuestros pasos van en dirección contraria al Edén.