lunes, 14 de agosto de 2017

¿Quién quiere cuidar una huerta cuando el especulador llama a tu puerta?

En la huerta de Juan y Pedro, Juan y Pedro se tienen el uno al otro.
En la huerta de Juan, Juan se tiene a sí mismo.
En la huerta de Pedro, Pedro nunca aparece.

La huerta de Juan y Pedro hay que reconocer que es un vergel.
La huerta de Juan no está mal, si pensamos que todo lo hace él.
La huerta de Pedro está enmarañada como si no hubiera un mañana.

Juan y Pedro han sacado una cosecha con excedente.
Juan ha sacado para él.
Pedro podría, pero, ¿para qué?

Hasta aquí, da la impresión de que Pedro se lleva la peor parte de la historia, pero no nos adelantemos a los acontecimientos. Tomaros algo, mientras yo hago lo propio en el ángulo oscuro del salón...

Decía que Pedro no tiene tiempo de cuidar la huerta porque estaba pendiente de un pelotazo, y como le ha salido bien la jugada, ha puesto encima de la mesa lo necesario para convencer a Juan y Pedro y al otro Juan. Media hermosa hectárea, que debidamente especulada va a dar pingües beneficios.

Ahora Juan y su dinero van por su lado y Pedro va por libre con el suyo. El otro Juan, con su parte, ha comprado un piso a su hijo en un secarral del extrarradio. Y el cabronazo de Pedro ya está maquinando una nueva jugada más arriesgada.

lunes, 7 de agosto de 2017

La magia no existe. Es solo un maletín llena de pasta


Yo solo soy un nota con un maletín lleno de pasta,
pero como la gente me hace la ola por donde paso,
la vida me va de maravilla.

A lo mejor también influye 
la corpulencia de los gorilas que me acompañan.
No sé, pero funciona.
Se colocan en fila
y van firmando donde les digo.
Luego ellos se ponen contentos, y yo más.

Espero que el truco también funcione con hologramas.
El futuro online tiene una pinta estupenda.

Pero llego tarde, tengo una reunión importante
con otros maletines llenos de pasta
para poner en marcha experimentos sobre la crionización,
porque si te digo la verdad, yo lo único que quiero
en esta vida es no morirme nunca.