sábado, 28 de mayo de 2016

El desarrollo sostenible contra los rinocerontes

Está demostrado que los cuernos de rinoceronte no tienen ningún poder vigorizante para el género humano, y que por mucha sobredosis que te metas nunca podrás alcanzar el planeta Satúrpiter impulsándote con tus propias manos. Aún así, la demanda sigue creciendo y se llegan a pagar 58.000 euros por kilo.

Lógicamente, cada vez quedan menos rinocerontes, y la posibilidad de que el lunes que viene desaparezcan es tan real como que el domingo por la tarde ya no quede ninguno. En cualquier caso, ¿alguna solución habrá?

Y claro que la hay, cualquier rinoceronte la sabe.

Pero, en realidad, el problema no es que los rinocerontes desaparezcan como especie, sino que desaparezcan como fuente de ingresos. Y la solución humana consiste en llevar a la práctica el concepto de desarrollo sostenible. Es decir, granjas de rinocerontes donde no les falte pienso, tengan la supervisión de veterinarios y operarios y, a su debido tiempo y cumpliendo las máximas garantías sanitarias, se proceda a seccionarle el cuerno por el lugar adecuado para que vuelva a crecer. Además, estas granjas crean empleo en la zona y ayudan a reducir el furtivismo.

Los rinocerontes no lo saben, pero, una vez que se pone en marcha, el desarrollo sostenible resulta imparable. Lo último que he oído sobre el tema es que ya hay laboratorios que están investigando para conseguir una inyección que le dé marcha a la hormona de crecimiento del cuerno, con el objetivo de multiplicar el beneficio económico por animal.


miércoles, 11 de mayo de 2016

Dos versiones de la misma historia, aunque solo una se ajusta a la realidad

1.

Nosotros, junto con otros amigos, empezamos un Mercado de la Tierra con frutas y verduras ecolocales un año antes de que empezara la crisis. Y aunque siempre fue una actividad minoritaria, acudía un grupo muy variado de personas dispuestas a contribuir con una bonita suma de dinero y una sonrisa. Cada sábado que montábamos el mercado conocíamos a varios profesores de Biotodo y parejas de la capital dispuestas a venirse a vivir al pueblo cualquier día de estos. Y todos decían lo mismo: "Cada vez hay más gente concienciada de la importancia de la ecología".

Cuando de verdad empezó la crisis, el comentario que más escuchábamos en el mercado era: "Ahora la gente se dará cuenta de las cosas que son verdaderamente importantes".

Últimamente, apenas se ven profesores de Bionada ni urbanitas de visita por el mercado, y el variado grupo de personas que acudía al principio ha quedado reducido a un grupo de amiguetes.

Parecía que con la crisis la gente iba a tomar conciencia de lo que era verdaderamente importante, y resultó que las Bioclases, consumir productos ecolocales y venirse a vivir al pueblo no lo eran.

2.

Nosotros, junto con otros colegas, empezamos un Mercado de la Tierra con verduras y frutas ecolocales, y aunque siempre fue una actividad minoritaria, acudía un variopinto y nutrido grupo de personas dispuestas a contribuir con una bonita sonrisa y un dinero precioso. Cada sábado que montábamos el mercado teníamos la suerte de conocer a varios profesores de Biotodo y a parejas de la capital dispuestas a venirse al pueblo el próximo jueves. Y todos decían lo mismo: "Cada vez hay más gente concienciada de la importancia de la ecología".

Cuando empezó la crisis de verdad, el comentario más escuchado en el mercado era: "Ahora la gente se dará cuenta de las cosas que son verdaderamente importantes".

Últimamente, por el mercado se ven cada vez más Bioprofesores, y un elevado porcentaje de urbanitas de los que se querían venir al pueblo se ha venido, por lo que el variopinto y nutrido grupo que acudía al mercado desde el principio ha crecido espectacularmente.

Parece que con la crisis la gente se ha dado cuenta de lo que es verdaderamente importante, y resulta que las Bioclases, consumir productos ecolocales y vivir en un pueblo sí lo son.