lunes, 28 de noviembre de 2016

El Titanic, Chernobyl y el año 2051


Si cualquiera de nosotros se diese una vuelta por los periódicos de la época buscando noticias relacionadas con la inauguración del Titanic, solo encontraría comentarios tipo: "Qué virguería, se navega solo, menudo éxito de la ingeniera naval...".

Nadie habló de la arrogancia, y sin embargo, la arrogancia también hunde barcos.

Si cualquiera de nosotros hubiera estado presente en el discurso de inauguración de la central nuclear de Chernobyl, habría escuchado bondades del tipo: confort, eficiencia, seguridad...

Y sin embargo, la arrogancia también hace estallar centrales nucleares.

Si cualquiera de nosotros busca información acerca de cómo será la vida en el planeta en el año 2051, encontrará que la versión más publicitada habla sin parar de un futuro de nanotecnología, ciudades inteligentes y coches ecológicos. Sería maravilloso dejarnos llevar por esta idea de un futuro tecnológicamente nanodevuti, pero si la arrogancia que hundió el Titanic e hizo estallar la central de Chernobyl sigue anidando entre nosotros, cuidado, porque la arrogancia también destruye el futuro.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Una higuera en tierra de nadie siempre necesita una mano amiga


¿Qué podemos decir de la actitud general hacia una higuera que crece salvaje en tierra de nadie?

La experiencia nos enseña que todo el que pasa junto a ella le quita algo o aprovecha para limpiarse los bolsillos.

Pero la ilusión puede dar la vuelta a cualquier situación, así pues, con la mayor ilusión, alguien decidió poner un cartel informativo sobre las virtudes de la higuera para cambiar la actitud general hacia ella. Y para que no todo fuera teoría, dedicó tres horas a la semana a cuidarla como enseña la permacultura.

Aunque la verdad es que no sirvió de mucho, y un día amaneció el cartel roto y 27 colillas decidieron anidar permanentemente cerca del tronco. Parecía evidente que el hábito de cuidar solo lo que nos pertenece en propiedad estuviese tan arraigado en nuestro interior como fomentado desde el ángulo oscuro del salón.

Abandonada a su suerte, de no ocurrir un milagro o alguien se decidiera por una acción audaz, la higuera acabaría cortada a matasarra.

Anoche, ese alguien se acercó a la higuera, la regó con purín de aguardiente del país y, en cuanto empezó a reírse y tambalearse, aprovechó para echármela al hombro y me la llevé a un macetón que tengo en la terraza.

Han pasado ya tres años de estos acontecimientos y parece que al animalito le ha gustado el cambio, porque ha empezado a dar cantidad de higos y se ha apuntado a un curso de castaña.

lunes, 14 de noviembre de 2016

El espíritu olímpico del dinero

Puede que en sus comienzos allá por 1894, el Congreso Internacional de Educación Física, antecesor del actual Comité Olímpico Internacional, retomara la idea de celebrar una gran competición deportiva para que atletas y aficionados de todo el mundo pasaran unas jornadas de convivencia y fraternidad entre los pueblos.

Puede que el barón Pierre de Coubertin, principal impulsor de los Juegos Olímpicos de la era moderna, estuviera imbuido de tales ideales. Nadie lo duda, aunque en realidad  los Juegos Olímpicos de la era moderna fueron desde el principio una cosa de señoritos, pues eran los únicos con recursos económicos como para permitirse viajar a la ciudad sede de los juegos.

No es de extrañar que en la actualidad nadie dude que el Comité Olímpico Internacional se ha convertido en una multinacional con inmejorable domicilio fiscal en Suiza, cuyo único activo es ser la propietaria legal de los derechos del tinglado olímpico.

Solo digo, por no echar más leña al fuego, que los Juegos Olímpicos de verano que se adjudiquen a Qatar se celebrarán en Málaga, si no Almería. En las dos, si el jeque mueve la ceja derecha.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Improvisando con los colegas

Ahora mismo yo podría, casi sin esfuerzo, traducir los evangelios apócrifos al castellano antiguo, pero sé que tú lo interpretarías como una maniobra escapista de las mías para no tener que fregar la pila de cacharros que se han ido acumulando en el fregadero, como si nada, durante las últimas 72 horas.

Afortunadamente, aquí todos me conocen y todos te conocen a tí, y saben sin lugar a dudas que difícilmente podría yo traducir nada al castellano antiguo cuando apenas balbuceo el castúo, y que tú no ibas a dejar de interpretar cualquier cosa que yo te dijese como una maniobra escapista, siendo como eres la mismísima biznieta de Harry Houdini.