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martes, 11 de agosto de 2020

Jean Clo Tanke, ese viejo zorro de la política

 Jean Clo Tanke es un político profesional que se sabe todos los trucos del oficio. Por si fuera poco, le quedan solo dos años como presidente del Consejo Duropa, tras lo cual se jubilará por todo lo alto, por lo que puede permitirse el lujo de decir en público lo que piensa en privado.

Así sucedió hace tan solo unos días durante la cumbre diplomática entre la Unión Duropea y la Unión de Países Petropérsicos. En un breve encuentro que tuvo con la prensa le preguntaron si no se encontraba incómodo entre dictadores, a lo que el viejo zorro de la política contestó que si alguno de los presentes estaba dispuesto a renunciar al estilo de vida basado en el petróleo. Como no hubo respuesta, Jean Clo se fue tranquilamente a tomar un aperitivo porque, en política, no todo es hacer negocios.

martes, 9 de enero de 2018

Yo no tengo nada en contra de Platón, pero...


Yo no tengo nada en contra de Platón. De hecho, creo que cualquier edición de sus obras completas es un excelente regalo para hacerle a un ser querido, incluso desde la más tierna infancia. Pero no me parece bien que se cite a Platón como voz autorizada en la materia, y a Diógenes se le cite por sus ocurrencias.

Al fin y al cabo, mientras Platón utiliza el mundo de las ideas para que veamos mejor la realidad, Diógenes vive en una tinaja que aparca donde le parece en plena realidad.

Mientras Platón habla con gusto a sus discípulos, Diógenes llama bobo a quien pretenda aprender de él, y a continuación le espeta que si quere aprender, aprenda de los perros.

Mientras Platón nos advierte del peligro que supone que el poder se concentre en manos de un tirano, Diógenes le dice al propio Alejandro Magno que no le cuente penas, y menos en mitad de la siesta.

Ya digo, no tengo nada en contra de Platón, pero creo que cuando salió de la caverna, Diógenes ya estaba pululando por allí.

lunes, 14 de noviembre de 2016

El espíritu olímpico del dinero

Puede que en sus comienzos, allá por 1894, el Congreso Internacional de Educación Física, antecesor del actual Comité Olímpico Internacional, retomara la idea de celebrar una gran competición deportiva para que atletas y aficionados de todo el mundo pasaran unas jornadas de convivencia y fraternidad entre los pueblos.

Puede que el barón Pierre de Coubertin, principal impulsor de los Juegos Olímpicos de la era moderna, estuviera imbuido de tales ideales. Nadie lo duda. Aunque en realidad los Juegos Olímpicos de la era moderna fueron desde el principio una cosa de señoritos, pues eran los únicos con los recursos económicos que les permitían viajar a la ciudad sede de los juegos.

No es de extrañar que en la actualidad nadie dude que el Comité Olímpico Internacional se ha convertido en una multinacional con inmejorable domicilio fiscal en Suiza, cuyo único activo es ser propietaria legal de los derechos del tinglado olímpico.

Solo digo, por no echar más leña al fuego, que los Juegos Olímpicos de verano que se adjudiquen a Qatar se celebrarán en Málaga, si no Almería. En las dos, si el jeque mueve la ceja derecha.

jueves, 5 de junio de 2014

La enseñanzas de Alvar Núñez Cabeza de Vaca

Producto Interior Bruto.
Prima de riesgo.
Deuda pública.
Deuda privada.
Déficit Diferencial Diferente.

Estos son un buen ejemplo de los factores fundamentales por los que se rige nuestro modo de vida. Y valores como la amistad, la fraternidad, la vecindad bien avenida, la salud, la atención al que más lo necesita, la reflexión sin pausa pero sin prisa parecen relegados a una recóndita región de una galaxia lejana.

Tan lejana como la costa sur de América del Norte por la que anduvo perdido a partir de 1527 el bueno de Alvar Núñez Cabeza de Vaca. Por lo que cuenta en sus libros, sabemos que estuvo conviviendo con tribus lugareñas verdaderamente pobres que sobrevivían con un plato único de lo que encontraban de temporada (quisquillas, higos chumbos, raíces, raicillas...), y que eran gentes sonrientes y bien dispuestas a bailar en torno a la hoguera la mayoría de las noches.

Esas tribus nada sabían del Producto Interior Bruto, la prima de riesto, etc., etc., pero aún así, o quizás por eso, eran felices, según atestigua De Vaca. Si finalmente desaparecieron como tribu, no fue debido a su pobreza, sino a los estragos producidos por las enfermedades llegadas con los conquistadores, desconocidas en esas tierras y para las que los nativos no tenían defensas.

Cualquier propuesta de organización social parece que tiene que conseguir aumentar el Producto Interior Bruto, mejorar la Prima de Riesgo, etc., etc., de lo contrario no vale, es utópica, cardiocáustica tirando a marrón, populista sin llegar a popular, irresponchablicista y cosas así. 

Sin embargo, no debemos olvidar que cuando más bajos eran los niveles del paro, con la construcción como sector a tope, más altos eran los niveles de corrupción. Además, ahora sabemos que la crisis, como no podía ser de otra manera, no ha traído una nueva conciencia de lo maravilloso que es tener una vida mejor con menos cosas.

Cualquier propuesta que se haga para organizar una sociedad tiene que contener la máxima: una vida a la medida del ser humano. Más allá, solo hay ego, o si lo prefieres: Producto Interior Bruto, Prima de Riesgo, Deuda Pública, Deuda Privada, Déficit Diferente Diferenciador, etc.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Aquella reforma religiosa

El Papa de Roma era el máximo representante de Dios en la Tierra.
Para llegar a Dios, había que pasar por él.
Hasta que un monje dijo no,
decidido a tratar directamente con Dios.

Los príncipes electores eran los propietarios de la tierra
hasta que otro monje dijo no,
decidido a poner en práctica
el derecho a poseer la tierra que se trabaja.

El primer monje, apoyado por los príncipes electores, venció.
El segundo, perseguido por los mismos príncipes, lo perdió todo.

jueves, 9 de enero de 2014

La factura del agua

Voz en off, habla la Historia.
El agua de boca nunca tuvo precio en las regiones de clima mediterráneo. Las leyes, cristianas o islámicas, sobre el agua en la península Ibérica tenían en cuenta el uso del agua para beber las personas y los animales, de tal forma que para el acceso a fuentes y abrevaderos, aunque se encontraran en terreno privado, los señores de la tierra tenían que respetar el derecho de paso para que la gente y los animales domesticados pudieran beber.
El agua almacenada en aljibes o extraída de fuentes y pozos cercanos o dentro de los núcleos urbanos conservó durante siglos una buena calidad para ser bebida, pero todo cambió a partir de la segunda mitad del siglo XIX con la revolución industrial, el crecimiento de las ciudades y, posteriormente, con la industrialización de la agricultura, que convirtieron el agua en una mercancía más, con su correspondiente tarifa económica, desligándola de su valor como elemento vital.

Voz en off, habla el alcalde.
Claro, qué cachonda es la gente, pero si el ayuntamiento no tiene dinero para hacerse cargo de los sistemas de bombeo, redes de distribución, saneamientos, potabilizadoras, depuradoras, zanjas, operarios, herramientas, máquinas, etc., etc., ¿qué quieren que haga? No queda más remedio que privatizar. Y ahora, si me disculpáis, tengo que tratar un asunto importante con el concejal de festejos.

Voz en off, habla alguien que podrías ser tú, yo, o el mismísimo Paneque.
Hoy he empezado a trabajar en Gestagua. Nada más llegar, me han dado un mono con el logotipo de la empresa y me han dicho que me fuera con Ese. Ese y yo nos hemos montado en una furgoneta con todo lo necesario para pasar un día de lo más entretenido. El plan era empezar una zanja en la calle Cristo Bendito, a la altura del número 33, y una vez allí darle al martillo neumático. Al cabo de un par de horas, la verdad es que estábamos hasta los güevos, y tal vez por eso hemos perforado sin querer una tubería, armando un auténtico pifostio. Ha tenido que venir la policía municipal y cortar la calle. Vaya desparramo que hemos montado. Menos mal que nos lo hemos tomado a risa, que si no... En fin, mañana será otro día, será otra zanja y será la misma mandanga.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Cosas que pasan

Pasa que en 1774, financiado por Jhon Jhonsom, comerciante de esclavos, ron y cosas por el estilo, lord entre los lordes del Imperio británico para más señas, James Watt inventa la máquina de vapor, dando con ello el pistoletazo de salida a la revolución industrial.

Pasa que en 1813, con más soldados de los que se emplearon contra Napoleón y 27 sólidos patíbulos colocados en lugares de lo más emblemáticos, se acaba en Inglaterra con la revuelta luddita.

Pasa después que unos succionadores enormes y totalmente inmisericordes, situados en ciudades sin alma, van atrayendo hacia ellos a todo aquel que encuentran por pueblos y caminos y los depositan en fábricas dispuestas para echar 14 horas seguidas de lo más entretenidas.

Pasa que en 1864 cualquiera que trabajase en una fábrica, dotado de buena voz y rodeado de semejantes, cuenta con un libro al que poder llamar manifiesto y en el que apoyarse para decir: "Porque nosotros, la clase obrera, queremos liberarnos de la tiranía del jefe de la fábrica sin liberarnos de la tiranía de la fábrica".

Pasa que en octubre de 1917 el zar, después de darse la mejor de las vidas, pasa a una vida todavía mejor, y que el camarada del soviet supremo del partido de la clase obrera que lo sustituye se va encabronando cada vez más cuando cualquier camarada le dice cuatro verdades a la cara.

Pasa que en 1945 acaba la II Guerra Mundial. De un lado del telón de acero, pasan los días bajo el peso de la hoz y el martillo; del otro, las banderas que pesan se llevan en los bolsillos.

Pasa que estamos en 2013 y los ceros a la izquierda han perdido todo su valor. Y pasa también que la clase obrera se ha convertido en la clase de abismo que se encuentra a raudales por las calles del planeta Tú Mismo Con Tu Mecanismo.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Héroes

Todas las cunetas del mundo estaban preparadas para que Tommie Smith, negro de Texas, se buscara la vida en ellas. Pero se empeñó en esquivarlas corriendo hasta convertirse en atleta de primera, sin dejar de ser considerado ciudadano de segunda.

Lo que Tommie Smith no pudo esquivar, cuando más fácil lo tenía, fue su cita con la historia aquel 16 de octubre de 1968 durante la ceremonia de entrega de medallas en la que iba a ser proclamado campeón olímpico de 200 metros lisos.

Solo tenía que haber sonreído y todas las empresas de cereales y ositos de peluche le habrían contratado para hacer anuncios, y sin embargo, en lugar de sonreír, levantó el brazo enseñando al mundo un guante negro mientras sonaba el himno nacional y era izada la bandera.

Cuando Tommie Smith regresó a su país no pudo encontrar trabajo ni lavando coches.

Aquel 16 de octubre del año 68, había alguien muy cerca de Tommie Smith que tampoco quiso eludir su cita con la historia. Peter Norman, blanco de Australia, acabó segundo en la misma carrera. Solo tenía que haber demostrado el mayor entusiasmo durante la ceremonia de entrega de medallas y volver a Australia como un héroe nacional.

Y sin embargo, se empeñó en apoyar el gesto de Tommie Smith y también fue marginado cuando volvió a su país.

Al recordar este acontecimiento, inevitablemente se nos viene a la memoria que sucedió dentro del contexto histórico de la lucha por los derechos civiles de los negros.

Sin embargo, han pasado los años y hoy, si acaso hemos aprendido la lección, deberíamos entender el gesto como la constatación de lo mejor que el ser humano lleva dentro, trascendiendo la cuestión racial para descubrir algo más profundo y provechoso: la capacidad que tiene el ser humano de pensar por sí mismo y obrar en consecuencia, más allá de los peligros que conlleve.


jueves, 21 de noviembre de 2013

Civilización

Los indios chirichalupa 
vivieron durante siglos en cabañas de madera
a la orilla del río Chalupachiri.

Puede parecer una vida penosa
exenta de adelantos y comodidades,
pero durante todo ese tiempo
pudieron hacer frente a los problemas del día a día.

A todos, menos a uno:
el contagio de las enfermedades
que el hombre blanco trajo consigo.

jueves, 24 de octubre de 2013

Grandes momentos de la historia de España

Supongo que ya os habréis dado cuenta de que todo esto que viene a continuación sucede en algún momento del último cuarto del siglo XV, y en cuanto al personaje que está a punto de tomar la palabra, dejadme que os diga que se llama Bartolomé Sánchez Trujillo, lo más parecido a un economista que se podía encontrar en aquel tiempo.

-Alteza, todo el asunto de la lana de oveja merina se está llevando de manera calamitosa. Es necesario un cambio profundo. No se puede seguir exportando lana al precio de uno e importar telas manufacturadas al precio de diez, es absurdo. Mi humilde consejo es parar la exportación y desarrollar la manufactura del textil en el reino.
-Qué cachondo eres, Bartolomé, bien sabes que la corona recibe cuantiosos beneficios derivados de los impuestos a la exportación de la lana. Sin esos ingresos, la corona quedaría a merced de la ambición de los nobles, lo que me convertiría en un títere en sus manos.
-Entiendo, Alteza, pero el pueblo se resiente y la pobreza se extiende, pues son pocos los que se benefician de la exportación de la lana.
-Me estás diciendo que elija entre la prosperidad de la corona y la prosperidad del pueblo... Estás loco, Bartolomé. ¿Sabes lo que me costó ocupar la ciudad de Burgos cuando alzó pendones en favor de Juana y el portugués? Si ahora pusiera trabas a la exportación de la lana, Burgos, la ciudad más rica del reino y donde se concentra la mayoría de la lana antes de su traslado al puerto de Bilbao, podría costarme un levantamiento que podría ser aprovechado por portugueses y franceses, por no hablar de esa sierpe del marqués de Villena o el guainai del arzobispo Carrillo, para derrocarme. Es decir, un marronazo en toda regla, y total para qué. Las pocas manufacturas textiles que hay en el reino están en Segovia, cuyo nuevo alcalde es de mi total confianza. Así pues, Bartolomé, vete por donde has venido si no quieres pasar una buena temporada remándote el Mediterráneo como galeote.

Nada más salir Bartolomé, se presentó el recaudador mayor del reino.

-Alteza, aquí está la recaudación de la exportación de lana del último semestre.
-Gracias, gracias, me viene al pelo, porque quería encargar unas lombardas nuevas con su correspondiente munición para bombardear a gusto a esa chusma morisca de Granada, a ver si de una maldita vez se rinden y me puedo presentar ante el papa como lo que soy, esa peazo adalid de la cristiandad.


Bartolomé Sánchez Trujillo, instantes después de recibir el título de Bachiller en números.
A pesar de su temprana edad, ya se puede apreciar lo cetrino de su tez y el carácter afable y bondadoso
que le acompañará a lo largo de su vida.
(Foto cedida por el Museo de Cera de Trujillo).