miércoles, 22 de abril de 2020

La sequía nos estaba volviendo locos, hasta que llegó el comandante 19 y mandó a parar

En el pueblo dejó de nevar como antaño, luego dejó de llover tanto como solía, y ahora está el tema del agua con mucho danger a su alrededor.

Para más mojete, ante el impetuoso empuje del turismo atroz, se ha empezado a construir en laderas donde solo puede llegar el agua por motobombeo, a través de tuberías tan poco apropiadas que se hace necesario abrir zanjas cada dos por tres para ver dónde hostias está la avería.

Cada vez llueve menos, esa es la verdad, y cada vez
el gobierno apuesta más fuerte por el turismo.
Esta era la terca e inamovible realidad de un estilo de vida suicida que nos estaba condenando a la sequía...
y en eso llegó el comandante 19 y mandó a parar.
Se acabó la diversión y empezó a llover.

(Por aquí llevamos tres semanas de lluvia
como hacía años que no se veía en este mes.)

Creo que para todo el mundo ha quedado claro cómo se arregla el problema de la contaminación del aire, del agua y de la tierra. Otra cosa es que volvamos por el mismo camino, que, sin duda, pintarán de muy verde para cobrarlo más caro.

Son cosas que pasan cuando nos distanciamos tanto de la naturaleza que acabamos pagando, el que pueda permitírselo, hasta por caminar por lo poco que queda de ella.

sábado, 18 de abril de 2020

Sucedió una tarde en las montañas

Llevaba mes y medio sin cruzarme con nadie, cuando una tarde me encontré, de buenas a primeras , con Jeremías Jhonson todo tirado en el suelo como con un problema de salud tremendo que lo tenía inmovilizado. Inmediatamente me bajé del caballo y le dije:

-Hostias, Jeremías, ¿qué te anda pasando para que estés ahí tirado?
-No sé. Algo me ha golpeado y luego me ha inoculado un veneno que me está paralizando.
-Vale, debuti, lo entiendo. ¿Cómo puedo ayudarte? 
-Camina hacia el sur siguiendo el río unos 2 km y encontrarás una cabaña donde vive un sujeto. Dile lo que me pasa y que venga enseguida.

Así lo hice. Fui corriendo hasta la cabaña y encontré al sujeto en cuestión.

-Por Dios bendito, Jeremías Jhonson está en trance de muerte. Me ha mandado a buscarle para que vaya a ayudarle.

Cuando volvimos Jeremías parecía haber empeorado, aunque todavía estaba consciente.

-¡Oh, Derzu Uzala! ¡Eres tú!
-Ah, Jeremías Jhonson, pareces bastante desmejorado.

Entonces Derzu le aplicó una pomada de cosecha propia en el abdomen a base de birllíligo y tomillomero, con tan buen resultado que, al cabo de 24 horas, estaba como nuevo.

-Ten cuidado dónde te metes, Jeremías. No sé qué te habrán contado, pero la realidad es que la vida en la montaña es dura y a veces hasta bonita, pero no al revés.
-Aun así, la prefiero a la guerra -respondió Jeremías.
-Y yo a vivir en un piso -añadí yo.

Y después de un rato de silencio, sin más parafernalias nos pusimos a trapichear del tirón: tabaco por pomada, cecina por guayaminas y pólvora mojada por toallitas secas de Portugal.


Posdatas varias al hilo de la actualidad.

1. Portugal, terra de fraternidade.

2. Distanciarnos tanto de la naturaleza solo podía traer consigo un futuro de distanciamiento social. Es decir, haga el favor de mantener la distancia de seguridad, porque de lo contrario el Gran Hermano lo va a detectar echando hostias y nos va negar los veinte mil puntos cuando volvamos a pasar por la casilla de salida, y sin puntos no habrá manera de ir a ninguna parte.

lunes, 6 de abril de 2020

Esas dos maneras de afrontar los problemas

Conciencia y violencia
son las dos maneras universales
de afrontar los problemas,
pero, mientras acusamos a la violencia
de utilizar la fuerza para imponer su voluntad,
olvidamos con demasiada frecuencia
que la conciencia también necesita de la fuerza
para convertirse en voluntad.

La conciencia exige en cada momento
que demuestres tu compromiso,
igual que la violencia exige
que cada día demuestres
que no te has pasado al enemigo.

Conciencia y violencia
son los dos caminos que se pueden seguir en la vida.
Uno te lleva a conquistar el mundo,
el otro, a que el mundo te conquiste a ti.