martes, 8 de diciembre de 2015

Aprovechando el puente de la Constitución para hacer una cumbre del planeta, en concreto, una cumbre de la sierra de Gredos


1.

El representante de Rusia está dispuesto a hacer lo necesario con tal de salvar el planeta. De hecho, si el resto de países se comprometen a poner encima de la mesa 150.000 millones, mañana mismo se pone a ello.

El representante de Senegal sabe que cuenta con poco margen de maniobra en la cumbre. Es más, lo único que puede hacer es pasar la gorra entre los asistentes y esperar que la contribución deje un buen porcentaje en su patrimonio personal.

El representante español mira el desarrollo de la cumbre totalmente ojiplático, aunque tiene muy claro lo que va a decir: "España está dispuesta a hacer cualquier sacrificio con tal de salvar el planeta. Ahora bien, si el resto de países quieren contribuir económicamente a esta cruzada, aceptaremos encantados cualquier cantidad con tal de que se pueda administrar por vía subvención".

El representante francés dice que ahora Francia tiene otras prioridades.

El representante de Siria no puede asistir a la reunión porque le coincide con un negocio de venta de armas.

El representante suizo se ofrece con muy buenas palabras a ser el tesorero de la cumbre.

El representante cubano sostiene que Cuba no contamina nada, y el resto de países le aplauden con locura y le jalean en plan campeón, tú si que sabes.

El representante de China lo tiene superclaro: 1.000 millones de chinos a 1.000 dólares cada chino, hacen un total de 1.000.000.000.000 por salvar la parte del planeta que les toca.

... Y la cumbre siguió de esta guisa hasta que se acabó el pastel.

2.

Bien podría ser cierto que ni los osos ni las jirafas
fueran responsables en modo alguno
del alto grado de contaminación del planeta,
y que los verdaderos responsables, en realidad,
fueran los llamados seres humanos.

Incluso podría ser cierto que, entre esos humanos,
fueran los altos jerarcas los responsables supremos.
Pero lo que es totalmente cierto 
es que la contaminación del planeta
es el reflejo de nuestra propia contaminación interior.
La prueba de que la conciencia también muere
cuando no se la ejercita cada día.

En cualquier caso, qué se puede decir:
es tan difícil predecir el futuro,
y tan fácil imaginárselo apoteósico.