miércoles, 22 de julio de 2026

Asamblea en el planeta de los simios

 

-Los humanos son tan criaturas de Dios como nosotros. No somos quien para tener su destino en nuestras manos, decían unos.

-¡Bah! Los humanos son un cáncer. En cuanto les dejemos sueltos arrasan con todo, respondían otros.

Así estaba el debate. Que si sí, que si no, que si Sissí emperatriz, que si el Cid campeador. Entonces, apareció en escena un simio al que le habían otorgado el poder de terciar, por ser capaz de hablar sin sacarse de la boca la pipa de la paz, y dijo.

-Está bien. Oigamos lo que dicen ellos.

Al cabo de unos minutos, apareció un humano en la Asamblea y comenzó su discurso de esta manera.

-Ilustrísimos simios, dijo para ganarse a la concurrencia, nosotros no somos ningún cáncer. Nosotros solo queremos progresar, asfaltar los caminos para agilizar las comunicaciones, construir escuelas para educar a nuestros hijos, templos para adorar a Dios, hacer leyes para que el monopolio de la violencia recaiga en un único actor fuerte, que garantice orden y concierto para la mayoría...

En ese momento, el terciante se quitó la pipa de la boca, lo que significaba que había oído lo suficiente como para emitir un veredicto.

-Bueno, mira, excelentísimo humano, dijo para devolver la jugada, a ese progreso que tanto anheláis, nosotros lo llamamos levantar una civilización, y en ese proceso acabaréis estabulando todo lo que nada, repta o vuela. Incluso vosotros acabaréis estabulados. Para eso, es mejor seguir bajo nuestra custodia. Pero, para que veas que somos buena gente, ni pa ti, ni pa mí. Os vamos a desterrar a la Edad Del Hielazo, para que no podáis progresar ni construir civilización alguna. Allí podréis buscaros la vida en libertad y también perderla en entera libertad, que viene a ser el bien más preciado, como habréis podido aprender durante vuestro cautiverio, y aquí paz y aquí mi pipa de la paz.

-Sea, dijo a coro la Asamblea.

Y los simios se fueron a inaugurar por todo lo alto la nueva temporada de bananas, y los humanos empezaron a desfilar hacia su nuevo destino, aunque alguno se hacía el remolón, como ganando tiempo para trapichear con algunas neuronas a cambio de un buen trozo de pelambrera.



No hay comentarios:

Publicar un comentario