Me comió el lobo. ¡Qué alegría darlo todo para que siga habiendo para todos!
Me comió el lobo. ¡Qué pena tener que darlo todo para que siga habiendo para todos!
Me comió el lobo y, los primeros tres días me dio mucha pena formar parte de él. Luego se comió un ternero y me dio mucha alegría, porque la verdad nunca antes había comido una carne tan exquisita.
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