Yo no me metí en política para comprarme joyas y restauranes en Acapulco. Yo me metí en política para rozarme con el pueblo y conocer los problemas de primera mano.
Por eso no estoy en el Congreso de los Diputados; por eso estoy vendiendo en los mercadillos ropa de segunda mano.
Yo no puedo llama al pan, vino, solo porque así lo diga el partido. Yo puedo llamar al pan, pan y seguirle el rollo a quien me quiera comprar si llama al vino, líquido vital.
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