Mientras el agente investigaba los misterios ocultos de mi carnet de identidad, yo le miraba la equipación laboral. Me parecía ceñida y de un tejido poco natural, tirando a 90% elastano, 5% poliamida y el resto de algodontano. Entonces pensé en decirle, ofreciéndole algo de la mejor versión de mi mismo que, según un estudio de la Universidad de Cuimbridge, se recomendaba llevar ropa holgada y de tejidos naturales en épocas de todocalor. Estaba a punto de decírselo, cuando el agente se me adelantó.
-Puedes irte en paz.
Y mira por dónde, me alejé de allí del tirón sin compartir la información. Aunque la verdad, llegaba tarde al curro, y tardo media hora solo en ponerme el mono de lo ceñido y forrado de poliometiano de arriba a abajo que está.
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