La verdad es que le robé un naranjo a la vecina, pero si supieras las extrañas circunstancias que rodearon la movida estoy seguro de que me darías la razón.
El caso es que la criatura, bajo la tutela de mi graciosa mano, se levantó de entre los muertos, hasta convertirse en un ser mitológico capaz de convertir la luz infinita del universo en un chute infinito de vitamina C directamente en vena.
Sin embargo, una mañana, cuando iba a darle los buenísimos días, un batallón de trescientas mil hormigas por segundo estaban arrasando a mi colega. ¡Ostia puta! ¿Qué podía hacer?
Lo intenté todo, desde hacer un pacto con el diablo hasta viajar a las nieves del Kilimanllaro para traerme un mini oso hormiguero. Incluso pensé en prenderle fuego al naranjo con las hormigas dentro.
Menos mal que, cuando peor lo estaba pasando, apareció Tronchi, el espantapájaros que vive en el rincón donde tengo los higos para que se sequen sin contratiempo,. y me susurró la solución.
-Tío, ¿has oído hablar de la extraordinaria lagartija común?
-Claro, tío.
-Pues haz una casita para ellas cerca del pie del árbol y deja que la nature siga su curso. Tú continúa con las friegas de ortiga a palo seco que tan bien te sientan, y verás como en una semana la cosa mejora.
-Vale, tío, lo que tú digas. A la orden.
Efectivamente. puse una generosa fila de tejas alrededor del pie del naranjo y unos días después, una pareja de lagartijas se había instalado en el chambao, Tal como había dicho el gran Tronchi, en tan solo una semana no quedaba ni una hormiga. ¡Qué naranjas! ¡Qué esplendor! ¡Qué borrachera me cogí con Tronchi para celebrarlo!
-¡Coño, Tronchi, ya está bien, que los pájaros se están poniendo finos de higos!
-Tronco, mira como ronco, me respondió.
Me tuve que quedar allí dando el pego hasta que se le pasó la resaca. Afortunadamente, en unos días todo volvió a su cauce. Hasta la vecina empezó a comprarme naranjas con naturalidad.
-Se parece mucho a uno que yo tenía. Diría que estaba en este mismo sitio.
-¿No era un peral?
-¡Sí claro, un banano! ¡No te jode, el nota! Anda, dame otro kilo, está buenísimas.
-Uno largo, por ser tú.
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