domingo, 4 de enero de 2026

Andaba Cícifo cavilando por las calles

 Andaba Cícifo por las calles como cavilando que no solo los dioses debían tener el fuego sagrado del conocimiento, pero que si se lo robaba para entregárselo a los paisanos, sembraría entre ellos la semilla de la discordia.

Andaba Cícifo cavilando por las calles hasta que empezó a nevar y, aunque dejó de cavilar del tirón, no logró recordar dónde había dejado el hacha.

Y si lo pudo contar no fue porque los dioses compartieran con él el calorcito sagrado ni porque tuviera madera de héroe. Fue gracias a la leña que le dejó un paisano con las manos muy duras y la sonrisa muy tierna.

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