lunes, 25 de septiembre de 2017
La vida real, es decir, la vida desde un punto de vista demasiado económico
Como ando necesitado de ayuda monetaria, reúno a un grupo de amigos para pedirles prestados 1.370 euros a cada uno, a devolver cuando se pueda, para empezar un negocio con el que espero ganarme honradamente la vida. Pero con muy buenas razones me van diciendo que no, porque todos tienen marrones que atender sin falta.
Entonces voy al banco a pedir un crédito y como no tengo avales, también me dicen que no.
Desesperado, acudo al ayuntamiento a solicitar el permiso para abrir el chiringuito de verano de la piscina, y me dicen que el chiringuito sale a subasta y se adjudica al mejor postor.
Totalmente desesperado me dirijo a un famoso puente que cuelga sobre el abismo con una idea fija en la mente y, gracias a Dios, cuando todo parecía perdido aparece el Diablo dispuesto a compartir conmigo los tres pilares de la sabiduría: mentir, robar y estafar.
Desde entonces todo me va de maravilla, y ahora son los amigos los que vienen a pedirme las monedas, el banco me ha acogido en el consejo de administración y el ayuntamiento no se corta a la hora de llamarme hijo verdaderamente predispuesto.
domingo, 10 de septiembre de 2017
Alí Babá y el genio de la lámpara
Estaba tranquilamente con la banda celebrando el éxito del último golpe, cuando apareció el genio de la lámpara con ganas de tirarse el rollo de los tres deseos.
Como el buen hombre no hacía caso de las señas que le hacía para volver por donde había venido, no tuve más remedio que pararle en seco y recordarle con quién estaba hablando, y que si él tenía una lámpara maravillosa, yo tenía una cueva esplendorosa.
Entonces, el genio se dio por enterado y empezó a desmontar el chiringuito. Como lo veía un tanto alicaído, le di unas cuantas alhajas para que las metiera en la lámpara, porque conociendo al personal, seguro que estaba en las últimas.
Como el buen hombre no hacía caso de las señas que le hacía para volver por donde había venido, no tuve más remedio que pararle en seco y recordarle con quién estaba hablando, y que si él tenía una lámpara maravillosa, yo tenía una cueva esplendorosa.
Entonces, el genio se dio por enterado y empezó a desmontar el chiringuito. Como lo veía un tanto alicaído, le di unas cuantas alhajas para que las metiera en la lámpara, porque conociendo al personal, seguro que estaba en las últimas.
martes, 29 de agosto de 2017
El mito del progreso ha muerto esta calurosa tarde a los 46º
La capa de _z_n_ va perdiendo las vocales estos días en los que el intenso calor brinda una magnífica oportunidad para conectar el aire acondicionado o desintegrarse.
Aunque la maquinaria se parase en este mismo instante, los residuos se quedarían con nosotros hasta el final de la película.
No pudimos hacer nada. Ellos eran pocos, pero poderosos, y nosotros, solo una multitud que rechazaba tanto el uso de la violencia como la práctica de la desobediencia.
Aunque la maquinaria se parase en este mismo instante, los residuos se quedarían con nosotros hasta el final de la película.
No pudimos hacer nada. Ellos eran pocos, pero poderosos, y nosotros, solo una multitud que rechazaba tanto el uso de la violencia como la práctica de la desobediencia.
martes, 22 de agosto de 2017
El destino es un material que admite horas de forja
Le echaron del trabajo, del piso, le dejó su pareja y le picó una avispa.
Empezó a beber, continuó bebiendo y acabó por los suelos, en los servicios de una estación de autobuses solo de ida.
Pero tuvo suerte y le pudieron administrar a tiempo una agresiva terapia de fotoshop que le dejó como nuevo, y desde entonces comenzó a forjarse su propio destino.
Ahora goza de la pareja, ha construido un hogar, frecuenta la compañía de las abejas y solo prueba el alcohol cuando le obliga su trabajo de catador de buen vino.
lunes, 14 de agosto de 2017
¿Quién quiere cuidar una huerta cuando el especulador llama a tu puerta?
En la huerta de Juan y Pedro, Juan y Pedro se tienen el uno al otro.
En la huerta de Juan, Juan se tiene a sí mismo.
En la huerta de Pedro, Pedro nunca aparece.
La huerta de Juan y Pedro hay que reconocer que es un vergel.
La huerta de Juan no está mal, si pensamos que todo lo hace él.
La huerta de Pedro está enmarañada como si no hubiera un mañana.
Juan y Pedro han sacado una cosecha con excedente.
Juan ha sacado para él.
Pedro podría, pero, ¿para qué?
Hasta aquí, da la impresión de que Pedro se lleva la peor parte de la historia, pero no nos adelantemos a los acontecimientos. Tomaos algo, mientras yo hago lo propio en el ángulo oscuro del salón...
Decía que Pedro no tenía tiempo de cuidar la huerta porque estaba pendiente de un pelotazo, y como le ha salido bien la jugada, ha puesto encima de la mesa lo necesario para convencer a Juan y Pedro y al otro Juan. Media hermosa hectárea, que debidamente especulada va a dar pingües beneficios.
Ahora Juan y su dinero van por su lado y Pedro va por libre con el suyo. El otro Juan, con su parte, ha comprado un piso a su hijo en un secarral del extrarradio. Y el cabronazo de Pedro ya está maquinando una nueva jugada más arriesgada.
En la huerta de Juan, Juan se tiene a sí mismo.
En la huerta de Pedro, Pedro nunca aparece.
La huerta de Juan y Pedro hay que reconocer que es un vergel.
La huerta de Juan no está mal, si pensamos que todo lo hace él.
La huerta de Pedro está enmarañada como si no hubiera un mañana.
Juan y Pedro han sacado una cosecha con excedente.
Juan ha sacado para él.
Pedro podría, pero, ¿para qué?
Hasta aquí, da la impresión de que Pedro se lleva la peor parte de la historia, pero no nos adelantemos a los acontecimientos. Tomaos algo, mientras yo hago lo propio en el ángulo oscuro del salón...
Decía que Pedro no tenía tiempo de cuidar la huerta porque estaba pendiente de un pelotazo, y como le ha salido bien la jugada, ha puesto encima de la mesa lo necesario para convencer a Juan y Pedro y al otro Juan. Media hermosa hectárea, que debidamente especulada va a dar pingües beneficios.
Ahora Juan y su dinero van por su lado y Pedro va por libre con el suyo. El otro Juan, con su parte, ha comprado un piso a su hijo en un secarral del extrarradio. Y el cabronazo de Pedro ya está maquinando una nueva jugada más arriesgada.
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