viernes, 19 de junio de 2015

El politólogo y el político

El politólogo dice que desde la aparición de su partido ya están empezando a cambiar algunas cosas, y cita como ejemplo la abdicación del rey. Cuando en realidad, ahora tenemos dos reyes alojados en plena espaldachepa.

El politólogo cita de memoria a Buster Benjamin: "En momentos de cambio se generan unas expectativas que pueden no convertirse en realidad, pero suponen un excedente de utopías que las siguientes generaciones pueden reivindicar". Sin embargo, no dice nada del gran Ego Perkins, que todo lo emponzoña.

La situación actual es un buen ejemplo de ello. Cuando el politólogo se mete en política, habla de su partido como un instrumento al servicio del cambio (hacia aquellas utopías que quedaron atrás, digamos en la Transición). Pero se lleva tal cantidad de aplausos pueriles y ataques viles, que en poco tiempo le diagnostican carcomición de bazo con peligro de extenderse al duodenoano, es decir, la política le empieza a dejar secuelas en el Ego Perkins. Ahora ya no habla de su partido como instrumento al servicio del cambio; habla de que su partido es el cambio. Por eso, cuando le preguntan por la posibilidad de presentarse a las elecciones generales en una candidatura de unidad, junto a otros grupos afines o casi delfines, responde que su candidatura es la unidad y todos los que quieran unirse a ella serán bienvenidos.

El politólogo explica en sus clases el libro de Maquiavelo; en su escaño, el político es el propio príncipe de Maquiavelo.

jueves, 14 de mayo de 2015

Ética versus política

Imaginemos por un nanomomento que las calles de nuestras ciudades y poblaciones y las entradas a las áreas de descanso y zonas recreativas estuvieran cochambrosas de suciedades del estilo: restos de tabaco emboquillado, restos de papeles para limpiarse las legañas, trocitos de cupones de la ONCE y, por qué no decirlo, pedazos de todos los colores y tamaños de ese material tan de moda para cubrir enormes extensiones de océano llamado puto plástico.

Imaginemos por un nanoinstante que es así.

Imaginemos a continuación que quisiéramos acabar con la suciedad que nos rodea por la vía rápida. ¿Qué podríamos hacer?

Hay dos maneras de solucionarlo: la manera ética y la manera política.

Según la ética, no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia. Es decir, machote, mira a ver qué estás haciendo porque lo estás poniendo todo perdido.

Según la política, no pasa nada, sigamos así. Se pondrán más papeleras, que algún político habrá encargado a una empresa adicta al partido del poder, para que todo vuelva a quedar tan sucio y poluto como antes.

La manera ética nos pone entre la espada y la pared para que podamos entender el problema tal y como es, sin chocolatinas de por medio: cabronazo, esto es lo que hay, ¿qué piensas hacer o dejar de hacer?

La manera política siempre nos ofrece una salida luminosa, fácil y con tanta azúcar que podría acabar con la dentadura de un tiraburonsauiro. No te preocupes por nada golden boy, todo está bien golden girl, y tira palante por el camino que ya te he marcado.

Tal y como están las cosas, imaginemos para terminar que la política es una elección cada cuatro años, y que la ética es la elección de cada día. 

A partir de aquí, imaginemos lo que imaginemos que sea rápido, porque no quedan colores en el arcoíris para el próximo contenedor de basura semigaláctica sin dejar de ser ecolacrimógena.


Nuestro manual de ética de referencia




viernes, 8 de mayo de 2015

Nuestro amigo el cardo mariano

En el huerto no solo es interesante lo que plantamos, sino también lo que crece de manera espontánea. Como el maravilloso cardo mariano, cuyas hojas acaban de vez en cuando en nuestro batidos y ensaladas. 
Y para mostraros una de las múltiples maneras de comerlo, aquí va el vídeo de hoy. ¡Esperamos que os guste!



viernes, 1 de mayo de 2015

Masanobu Fukuoka

¿Puede el agricultor que menos suda sacar la cosecha más abundante?

¿Puede el agricultor que gasta menos dinero en cultivar un buen terreno obtener la cosecha más estupenda que tus preciosos ojos hayan visto?

La respuesta es sí, y el agricultor se llama Masanobu Fukuoka.

Pero, ¿cómo lo hacía? Afortunadamente, nos ha dejado varios libros en los que explica su manera de trabajar la tierra, o mejor dicho, su manera de no trabajar la tierra, que según sus propias palabras se llama 大 篆 書, lo que traducido del japonés al inglés y del inglés al español viene a significar: la agricultura del no hacer.

En el mundo ecoagricultureta, los libros de Fukuoka son bastante conocidos, pero siempre que nos juntamos entre nosotros nos preguntamos lo mismo: ¿cómo hostias hace para no hacer?
Al fin y al cabo, decimos, aunque no utilices la química mortuoria, si quieres vivir de la finca, tienes que motoarar, motoestercolar, podar, injertar, instalar el goteo para que la fruta se hinche e, inevitablemente, luchar contra las plagas a base de sustancias permitidas por la agricultura con sello ecológico. Es imposible no hacerlo.

Una tarde estaba yo hablando con un chavalote en un C.S.A. precisamente de este asunto ,y justo en el mejor momento de la conversación, sonó el móvil.

-Perdona -me dijo.
-Vale tío -dije yo.

Mientras él hablaba, yo seguí dándole vueltas al tema para, en cuanto el chavalote terminara la sesión de telefonía, abuchararle con algo contundente que me permitiera percutir del tirón sobre su oreja, ñam, ñam, y llevar la iniciativa de la conversación.

-¿Qué decías? -preguntó al colgar.

Yo le iba a soltar una cosa que ya tenía ensayada, pero en ese momento me vino una nueva idea a la cabeza y contesté:

-Tronco, pues que Fukuoka no tenía teléfono móvil, ni fijo, ni wi-fi-wi-fo. Tampoco quedaba con los colegas para ir a la bolera, ni utilizaba motomáquinas de ninguna motoclase. Además, vivía en una choza humilde sin luz ni agua, plantaba poco y lo que plantaba era de variedades pero que muy adaptadas de toda la vida al entorno. Se alimentaba con una dieta básica, fresca y de temporada, y dedicaba bastante tiempo a practicar la respiración consciente, chakra para arriba chakra para abajo, y a pasear por la finca maravillado por todo lo que encontraba. ¡Oh, qué flor más hermosa! ¡Vaya, qué hostia se acaba de pegar aquel pájaro!
-¿Cómo dices?
-Pues que llevaba una vida sencilla y por eso no tenía que hacer nada. Todo lo que necesitaba lo tenía a mano, a pierna o lo llevaba consigo en forma de la alegría de estar vivo, consciente y sin tener egofantasmas interiores ni paranoias colectivas, además de...
-Perdona otra vez... Sí, dime, te oigo fatal...

Masanobu Fukuoka, no sé si lo he dicho ya, tenía una perilla parecida a la que yo me estoy dejando y una expresión en la cara que ya me gustaría a mí.

La gente hace cualquier cosa con tal de parecerse
a sus ídolos. Si lo sabré yo.





viernes, 3 de abril de 2015

Convocatoria para plantar azufaifos

Se hace saber al público en general que el próximo sábado al mediodía, en la plaza del Ayuntamiento de Arenas de San Pedro, se repartirán plantones de hermosos azufaifos para que buenamente, de forma individual o colectiva, sean plantados en los lugares que se tenía por costumbre verlos crecer.

Se hace saber al estimado público que las innumerables propiedades nutritivas del azufaifo son muchas y variadas. A saber:

-Para el desayuno de los niños es 152.544 veces mejor que cualquier sucedáneo del cacao.

-Para las personas achacosas del pecho resulta ideal por su poder balsámico a la vez que refrescante.

-Para los deportistas proporciona 333.892 veces más punch energético que cualquier energy gel, y además no viene envasado en botecito de plástico.

-Etc, etc.

Se recuerda al público en general que el azufaifo ya viene con espinas, aguanta temperaturas de hasta 15 grados bajo cero y no se le conocen plagas ni cooperativas que obliguen a cultivarlos de calibre extra.

Así mismo, se hace saber a todos los interesados en el tema que si por cualquier razón peregrina no pudieran acudir a la convocatoria, que no se preocupen, porque solo hemos conseguido tres plantones y ya me encargo yo mismo de ponerlos en su sitio.

Se hace saber, para ir terminando, querido y admirado público, que también se puede participar plantando un azufaifo por Internet con tan solo pinchar donde dice pinchar aquí.

Entusiasta a punto de plantar un precioso azufaifo