lunes, 11 de julio de 2016

Los árboles desaparecen echando ostias del campo de batalla


En la muy céntrica y salvenciana calle del Carmen había una vez 32 naranjos y 10 rosales que, por iniciativa propia, absorbían con gusto CO2 y, por si fuera poca virguería, devolvía al ambiente O2.

Pero la calle sufrió tal cantidad de sucesivas reformas que no quedaron ni naranjos, ni rosales ni nada que se le pareciera lo más mínimo, y puesto que los coches seguían circulando por la calle, el CO2 pululaba a sus anchas buscando viandantes en los que incrustarse a tope.

Menos mal que un lumbreras, subvencionado por un consorcio europeo, inventó unas baldosas para las aceras de un nuevo material llamado cemento cacalítico, dotado de high capacity de air pollution absortion, y, aprovechando que el primer lote de superbaldosas era gratis por tratarse de una experiencia piloto, el  ayuntamiento de Salvencia solicitó un lote para probarlo en la calle del Carmen, con tan buena suerte que se lo adjudicaron.

El día de la inaguración al alcalde le faltó tiempo para decir que con esta experiencia piloto, la ciudad iniciaba el magnífico camino que empieza en la Investigación, pasa por el Desarrollo y llega hasta la Innovación total, lo mires por donde lo numeromires.


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Ha pasado apenas año y medio de este acontecimiento y en la actualidad el ayuntamiento de Salvencia vive inmerso en una guerra a cara de perro que enfrenta al alcalde, que quiere privatizarlo todo, con la oposición, que quiere remunicipalizarlo todo. Cómo estará la situación que la huelga de recogida de basuras dura ya 21 hediondos días y mañana empiezan las fiestas patronales.

Con este buen rollo, no parece que el ayuntamiento vaya a comprar nuevos lotes de superbaldosas, aunque en realidad a nadie le importa un pimiento el asunto porque todo el mundo está hasta el cuello.

La asociación de vecinos y de comerciantes ya le dijo al alcalde que solo tenía que hacer la calle peatonal y plantar árboles, pero no hizo caso. Por lo visto, la ciudad merecía más... aunque la verdad no está claro qué más puede merecer la ciudad de Salvencia, cuando goza de uno de los atardeceres en la playa más espectaculares del mundo.


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Pese a todo, el consorcio europeo ha sacado unas conclusiones fascinantes del experimento piloto, y rápidamente han desechado las superbaldosas para centrarse en árboles de cemento cacalítico que también absoben CO2, como tienen por costumbre hacer, por iniciativa propia, los árboles de verdad.













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