martes, 8 de febrero de 2022

Donde todo estaba por vender


Llegué a un pueblo abandonado

donde estaba todo por hacer.

Acampé en un prado soleado

y con guantes de siete leguas

empezó a crecer.


Empecé un lunes y el jueves

me dijeron que de eso nada,

con la excusa de que era

propiedad privada.


El viernes abandoné el pueblo

y el sábado volvió a ser

un pueblo abandonado,

donde todo estaba por vender. 

sábado, 5 de febrero de 2022

Una montaña de hojas como tierra mullida

 

Una montaña de hojas

que atrapa el rocío,

que atrapa la sombra,

que deja escapar la luz del sol.


Una montaña de hojas

que se descompone con las estaciones,

y que yo remuevo despacio

cuando tengo cosas urgentes que hacer.


Una montaña de hojas como tierra mullida,

para que un día solo tenga que tumbarme

para formar parte de ella.


Y ser ligero, como le gusta al viento.


sábado, 22 de enero de 2022

El transhumanismo contra la trashumancia

 

El transhumanismo nos quiere siempre conectados a un dispositivo, la trashumancia nos quiere siempre pegados al camino.

Transhumanismo para ir más allá de los límites de la naturaleza.

Trashumancia para ser conscientes de que los límites los pone la naturaleza.

El transhumanismo promete la inmortalidad 

y la trashumancia, la eternidad.

miércoles, 5 de enero de 2022

Manzano viejo

 

Todo el mundo me decía que tenía que cortar aquel manzano viejo. Menos el manzano, que en realidad solo quería que le podasen un poco por la dere para equilibrarse, le regaran con alguna regularidad y le acolchasen el pie para que no le quemara el sol y pudiera retener humedad.

- Solo necesito un poco de atención para dar todo lo que soy, dijo finalmente el manzano.

Y eso hice. Desde entonces no es que dé más manzanas, pero las que da están riquísimas.

(Una noche que el manzano andaba despistado, le planté unas ortigas cerca del pie para que cuando las moviera el viento le dieran linimento. Y dos días después me echó el alto, administrándome un toque de rama para que se las quitara.

Otra noche puse plantas de lavanda y parece que le han gustado porque pasé por allí dos días después y, si no me caí de bruces al tropezar con una piedra, fue gracias a que el colega me echó una rama para que me apoyara.)