lunes, 3 de octubre de 2016

La boca dice NO a los peligros, mientra la mano acciona el ON de los beneficios

1.

Si hablamos de la energía nuclear, hay quienes piensan en la catástrofe solo cuando una central se empeña en hacer bum-bum en medio del telediario. Esta forma de pensar delega la responsabilidad de la seguridad de las instalaciones nucleares en el Estado, y se concentra en los beneficios de llevar una vida punto com.

Sin embargo, otros piensan que la propia existencia de las centrales nucleares es la verdadera catástrofe, y alertan del peligro que conlleva nuestra vida de ciudadano punto com, la cual es consecuencia, entre otras, de la causa nuclear. Esta forma de pensar argumenta que no se puede delegar la responsabilidad de la seguridad de las instalaciones nucleares en el Estado, porque el propio Estado es parte del emporio nuclear y por lo tanto, la energía nuclear forma parte de la estrategia política al uso, capaz, llegado el caso, de regalarnos declaraciones del tipo: "La central ha explotado tan solo una vez en 60 años. Tampoco es para tanto".

En cualquier caso, si alguna vez desaparecen las centrales nucleares, será por criterios comerciales. Es decir, en cuanto pongan a la venta las centrales nucleares de bolsillo. Y cuando nos preguntan a nosotros sobre el asunto, con la boca decimos NO a los peligros, mientras con la mano accionamos el ON de los beneficios.


2.

Si los ordenadores salieran así, como de la nada, podríamos decir que la bondad o maldad del aparato está relacionada con el uso que se haga de él. Pero como no es así, puesto que los ordenadores salen de una fábrica donde el magnate manda y los operarios se intercambian y para su fabricación se utilizan materiales y procesos tóxicos, queda claro que el ordenador pertenece al bando de la maldad, y el uso que se haga de él siempre contribuirá a fomentarla. 

En cualquier caso, si alguna vez dejan de utilizarse será por criterios comerciales. Es decir, en cuanto pongan a la venta el chip incorporateado, y cuando nos preguntan a nosotros sobre el asunto, con la boca decimos NO a los peligros, mientras con la mano accionamos el ON de los beneficios.

3.

¿Podría alguna vez la boca decir NO a los peligros y accionar con la mano el OFF de los beneficios?

Si alguna vez eso ocurre, será porque hayamos vuelto a una vida donde afrontemos solo los hechos esenciales de la misma, que nos permita tener tiempo para dedicarlo a la contemplación.







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