jueves, 3 de abril de 2014

Reflexiones en torno a un paquete de quinoa

Fotografía tomada de elurbanita.com
Si hace unos años alguien me hubiera preguntado si sabía lo que era la quinoa, habría exclamado con cara de extrañeza: "¿Quinoa? Ni idea". Sin embargo ahora, es fácil encontrarla en muchas tiendas y quien más quien menos conoce sus maravillosas propiedades nutritivas. La quinoa aporta proteínas y grasas de excelente calidad, ácidos omega 6 y 3, potasio, magnesio, calcio, fósforo, hierro, zinc, y vitaminas E y del complejo B. Se habla incluso de que es un superalimento, es decir, una de esas maravillas que la naturaleza regala al hombre para que se nutra.
Atraída por tantas bondades y la promesa de un delicioso sabor, en mi última visita al pueblo para aprovisionarme de comida, cogí un paquete de quinoa de la estantería de la tienda, pero de repente mis ojos toparon con una frase impresa en el paquete: "Cultivado en el altiplano boliviano". Un momento. ¿El altiplano boliviano? Eso me sonó muy, muy lejano de la meseta de la península Ibérica, que es donde yo vivo.
Fotografía tomada de kikaboni.com
Así que decidí contener las ganas de cocinar quinoa con verduritas y hacer primero unas cuantas búsquedas en internet. Una vez en casa, tecleé altiplano boliviano y meseta ibérica, pulsé el botón de búsqueda y, segundos después, descubrí que la quinoa se cultiva principalmente a unos ¡9.000 kilómetros de mi casa! ¿Cómo? ¿Tantos kilómetros? Y con un océano de por medio. Lo que quería decir que el paquete de quinoa había montado en barco para llegar hasta la tienda. ¡Qué interesante! Mientras los campesinos que cultivan la quinoa se quedan en tierra, su cultivo más ancestral surca las aguas del océano para viajar a nuevos mundos donde se valorarán increíblemente su sabor y sus propiedades nutritivas. 
Bueno, pensé entonces, tal vez el éxito que la quinoa está teniendo en los mercados de los países ricos sea beneficioso para los territorios donde se cultiva, situados entre 2.800 y 4.000 metros de altitud y en su mayoría deprimidos. Así que seguí mi búsqueda por internet  y la información que encontré me llevó a la conclusión de que la población de esas zonas mejora su nivel de vida y se frena el éxodo a las zonas urbanas. Sin embargo se agrava el problema del acceso a la tierra, ya que los grandes cultivadores la acaparan, y se abandonan otras actividades como la ganadería, que hasta hace poco habían servido como alternativa durante las épocas en las que que el cultivo de la quinoa no aportaba ningún beneficio. Este abandono de las actividades paralelas supone un grave riesgo, pues si la cosecha no es buena o se pierde, los campesinos carecen de cualquier otro apoyo económico. Es lo que suele suceder cuando se sustituyen los sistemas de economía de subsistencia por otros en los que se prima el beneficio económico. Hay incluso instituciones que están alertando de que, debido al aumento de las exportaciones, se están abandonando las técnicas tradicionales de cultivo en las que se alternaban cosechas con épocas de barbecho durante las que los animales fertilizaban el suelo, de modo que se corre el riesgo de esquilmar unos terrenos ya de por sí pobres.
Fotografía tomada de otromundoesposible.net
¡Uf!, todo esto estaba empezando a darme dolor de cabeza, pero aún quedaba otra cuestión importante. Los cultivos procedentes de otros continentes suelen transportarse en grandes buques de mercancías para luego empaquetarlos convenientemente en el país receptor y distribuirlos a los consumidores, lo que conduce al tema de los intermediarios y el precio final. ¿Quién obtiene el máximo beneficio del paquete de quinoa que estuve a punto de comprar en la tienda? Me imagino que, como suele suceder, no es el campesino. Entonces, ¿quién? Los cultivadores a gran escala, las grandes empresas de transporte, los empaquetadores de los países ricos...
Al final decidí quedarme sin comer quinoa. Y si alguna vez viajo al altiplano boliviano o sus alrededores, me hincharé de ella, en vez de volverme loca tratando de encontrar en las tiendas bolivianas ese arroz tan rico que cultivan en Valencia y que tantas propiedades tiene. Casi un superalimento dicen que es.

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