miércoles, 1 de febrero de 2023

Inventa el autogiro

 

Cuando lo veas todo perdido

inventa el autogiro.


Aunque nadie te haga caso

y no lo puedas vender

siempre te quedará la salida

de darte el autogiro por donde habías venido.

domingo, 8 de enero de 2023

Nueva Leans versus Old Leans

 

En la ciudad de Nueva Leans, se regocijaban al pensar en sustituir la defensa natural contra los huracanes que suponía el delta formado por la desembocadura del río Missimippi por un sistema de diques y canales con el que ganar tierras que urbanizar, y darle ese punch ecónomico a la ciudad que la llevara hasta el infinito y más allá.

Al otro lado del espacio-tiempo, en la ciudad de Old Leans, se regocijaban al pensar en la tremenda suerte de contar con el abrigo natural contra los huracanes que suponía el delta formado en la desembocadura del río Mipissippi, por lo que nunca se les pasó por la cabeza andar construyendo diques y canales totalmente innecesarios.

En cuanto llegó el huracán perfecto, se llevó por delante el sistema de diques y canales de Nueva Leans y la alegría desapareció echando ostias de las calles. En cambio, el impacto del huracán fue absorbido con naturalidad por el delta en la ciudad de Old Leans, y sus calles siguieron tan animadas como siempre con sus marching bands dándolo todo y Dashboard Jhonson al frente de las operaciones, para que el ritmo no decayera en ningún momento.

PD. La construcción del sistema de diques y canales es un pelotazo en sí mismo, es decir, más de lo mismo.


martes, 3 de enero de 2023

Ursula, Josep y la Unión de uniones


No sé si prefiero encontrarme cualquiera de los broches que gasta Ursula von der Leyen o encontrarme las memorias aún no publicadas de Josep Borrel.

Por lo demás, en cuanto a nóminas, planes de pensiones y cestas de Navidad, lo mismo me da, que me da lo mismo.



lunes, 19 de diciembre de 2022

El broker de Nueva York y la familia mongola

 

Un broker de la bolsa de Nueva York estaba en su oficina contando los talegos ganados con su última fechoría, cuando, de repente, apareció un gigante, lo cogió con dos dedos y lo depositó en medio de la estepa de Mongolia, con tan buena suerte que a tan solo dos días de dura caminata encontró una familia de mongoles.

-¡Buena gente, por Dios, me muero de hambre! ¿A cuánto cobras el vaso de kéfir?

- ¿Cómo dices?

-¡Que cuánto dinero cobras por un vaso de kéfir!

-Pero hombre, ¡qué cosas dices! Híncate de rodillas y mete si quieres la cabeza en el caldero. Ponte a gusto, joder.

-Glup, glup, kéfir rico, glup, glup, ¡hostias, qué amargo!

Cuando el broker se hubo recuperado un poco, volvió a la carga con su rollo.

-Perdone, pero como dueño de los medios de producción del kéfir, usted tiene derecho a recibir una compensación económica, que siempre será justa porque está regulada por la santasantorum ley de la oferta y la demanda.

-Sabes qué pasa -dijo uno de los mongoles-, que por aquí el dinero no se estila. Aquí nadie tiene dinero. Pero, vamos, que no pasa nada, de verdad.

-Pues entonces -insistió el broker- tienes derecho a recibir una compensación en especias o trabajo.

-Cuya compensación está sujeta a la sacrosanta ley de moda.

-Exacto.

-Bueno, pues debido a que este kéfir es la única oferta comestible en 250 km a la redonda, y que la demanda que me demandas de él es tremenda, te voy a pedir lo que me dé la gana. Redondeando, te voy a cobrar dos años echándome una mano aquí con los quehaceres de la yurta, ayudando con los animales, sirviendo tal vez de espantalobos cuando lleguemos al desfiladero del diablo... Pero no te quedes ahí parado, muchacho, vete metiendo leña que esta noche va a hacer una pelona que ya verás.

martes, 22 de noviembre de 2022

Antes, mucho antes de...

 

Antes de que existiera la civilización, ya existía la humanidad con todo su esplendor en la cara.

Antes de que existieran los títulos de propiedad como forma de asegurarse el futuro, ya existían las manos que mano a mano se labraban el futuro.

Antes de ni siquiera concebir que alguien fuera una carga para la comunidad, existía la profunda convicción de que, en realidad, solo aportamos cuando nos echamos a descansar en la tierra.

Antes, mucho antes, cuando acumular no era más importante que el proceso de toma de decisiones.