Quizás, porque tenemos un origen común
y un final del mismo paño,
la vida, para variar, deba ser diversa.
Quizás eso explique que unos
vivan instintivamente a saco
y otros, para variar,
vivan conscientemente a tope.
Quizás, porque tenemos un origen común
y un final del mismo paño,
la vida, para variar, deba ser diversa.
Quizás eso explique que unos
vivan instintivamente a saco
y otros, para variar,
vivan conscientemente a tope.
Unos piensan que es buena idea
encontrar la manera de que las gallinas
pongan más huevos.
Otros piensan que para qué ostias
quieres atosigar a las criaturas,
cuando de lo que se trata
es de no coger todos los huevos del nido.
Son dos maneras de afrontar un mismo asunto,
una suena a contención
y otra suena a que hago
lo que me sale de los güevos.
Llevamos mes y medio de lluvia, viento, nieve y de todo
y estoy deseando, si quieres que te diga la verdad,
que se acaben de una puta vez las inclemencias del tiempo
para poder centrarme en las inclemencias de la sociedad,
porque con las dos juntas no se puede.
O los humanos, gatos, perros y demás tienen alma, o ni los humanos, ni los perros, ni los gatos y demás la tienen.
Sería estupendo que Dios se tirara el rollo y nos diese la respuesta de su propia boca, para aclarar de una vez el asunto.
De momento, los unos, los otros y los demás podíamos ir centrándonos en cómo ostias vamos a repartir la tajada de manera que salgamos al fifty, fifty, a maquila o a lo comido por lo servido.
El caso es que hay un montón de escobros
tirado en una ladera del monte público.
El Ayuntamiento dice que no lo puede retirar
porque tiene muchos problemas que atender
y pocos recursos.
La empresa privada no lo retira
porque dice que nadie la ha contratado
para ello.
Yo no lo retiro, porque me tendría que gastar
el tiempo que necesito para ganar el dinero
con el que ganar algo de tiempo.
El caso es que hay montones de escombros
por ahí tirados, y debe ser
porque dentro de nosotros ya no caben más.