miércoles, 5 de enero de 2022

Manzano viejo

 

Todo el mundo me decía que tenía que cortar aquel manzano viejo. Menos el manzano, que en realidad solo quería que le podasen un poco por la dere para equilibrarse, le regaran con alguna regularidad y le acolchasen el pie para que no le quemara el sol y pudiera retener humedad.

- Solo necesito un poco de atención para dar todo lo que soy, dijo finalmente el manzano.

Y eso hice. Desde entonces no es que dé más manzanas, pero las que da están riquísimas.

(Una noche que el manzano andaba despistado, le planté unas ortigas cerca del pie para que cuando las moviera el viento le dieran linimento. Y dos días después me echó el alto, administrándome un toque de rama para que se las quitara.

Otra noche puse plantas de lavanda y parece que le han gustado porque pasé por allí dos días después y, si no me caí de bruces al tropezar con una piedra, fue gracias a que el colega me echó una rama para que me apoyara.)

domingo, 26 de diciembre de 2021

El progreso contra el momento presente

 

A fuerza de ser sinceros, tengo que admitir que, con mis pocas mañas de agricultor y mi ninguna de cazador, no podría sobrevivir.

Pero también es cierto que, como recolector, tendría alguna posibilidad de vivir en el presente.

Todos tenemos talentos ocultos por un velo artificial al que llaman progreso que nos impide llevar una vida plena, sin necesidad de que otro sude para que nosotros tengamos tiempo de mirarnos el ombligo.

A fuerza de ser sinceros, deberíamos poder asumir con tranquilidad, después de tantas generaciones, que la vida es solo un balcón desde el que podemos contemplar la eternidad, la tierra de la que salimos, la tierra a la que volveremos.

domingo, 19 de diciembre de 2021

La llanura protectora contra los 14 cuatreros

 

14 cuatreros se adentraron en una llanura árida huyendo de un atraco que había salido de aquella manera, y en menos de 12 horas estaban sufriendo síntomas de deshidratación.

Entonces, de casualidad, se encontraron con un  pastor que deambulaba por la llanura junto a unos pocos animales. Los cuatreros pensaron que se habían salvado, que se comerían los animales, se beberían el agua del pastor y le obligarían por la fuerza a guiarles para salir de la llanura árida. Pero no fue así...

Buenas noches, muchachos, dijo el pastor. Lo que tengo en el plato, las alforjas y la cantimplora lo podemos compartir, pero como toquéis a los animales nunca saldréis vivos de la llanura. La sed os devorará, a menos que sepáis el camino del agua. Aquí todos tenemos hambre y sed. Los animales, vosotros y yo. Aquí no vais a conseguir nada con la amenaza de las armas. Solo quien conoce el camino puede amenazar. Si me disparáis, sería como dispararos a vosotros mismos.

Aunque los cuatreros tenían unas ganas tremendas de comer y beber, las palabras del pastor y la dura experiencia de las pocas horas pasadas en la llanura les habían convencido de que sin ayuda nunca saldrían vivos de allí.

Pero, desmontad muchachos. Descansad lo que podáis de las fatigas del sol. Tumbaos por ahí, que os voy a pasar un poco de piedra de sal para que la vayáis chupando despacito.

A la mañana siguiente los cuatreros se levantaron en silencio, y en seguida se pusieron detrás del pastor en una fila india muy bien hecha.

Muy bien, muchachos, decía el pastor. Así, así, perfil bajo y ánimo, que ya queda menos.

Y así continuaron durante tres días hasta llegar a una zona donde la vegetación empezaba a ser más abundante.

Bueno, muchachos, podéis seguir en esa dirección y mañana habréis salido de la llanura, dijo el pastor.

Gracias, de verdad, de corazón, decían los cuatrerillos.

Nada, os habéis portado como corderitos. Sois buenos muchachos en realidad.

Y los cuatreros se fueron y nunca más se volvió a saber de ellos, y el pastor también se fue a seguir con su vida en la llanura árida donde nada le amenaza.

domingo, 12 de diciembre de 2021

También a los jabalíes les gusta jugar

 

Supongo que a los jabalíes también les gusta jugar, porque esta noche han tirado de hocico por toda la finca, y se han dejado sin comer la mayoría de los níscalos.