Le robé la cartera porque era de cuero y le devolví el dinero porque era de papel. Le robé la cartera porque era guapísima y le devolví el dinero porque tenía la cara del rey. Le robé la cartera porque era un trabajo hecho a mano por un artesano y le devolví el dinero porque era de fábrica. Le robé la cartera tranquilamente y le devolví tanto dinero como para comprarse un avión entero, y con el dinero que no le devolví, me compré unas botas de siete leguas, también de cuero.