No es que el 2% de la población tenga en su mano el 98% de los recursos, sino que, al tener los recursos, tiene a su merced al 98% de la población. Así las cosas, es normal que todo se deteriore a nuestro alrededor. Y sin embargo, los tiempos ya no piden héroes sino todo lo contrario, personas dispuestas a renunciar a lo superfluo, a todo lo que no sea necesario para afrontar los hechos esenciales de la vida. Yo creo que esa renuncia se ha vuelto del todo imposible, aunque hay una persona en Atenas, viviendo en una tinaja, empeñada en demostrar lo contrario.
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